lunes 30 de junio de 2008

The Godfather (o del como perder a un amigo)

- Seguramente tengas algo para decirme
- No se.
- Bueno pero habrás pensado algo de todo esto.
- Si, pero no es lo que queres escuchar.
- Bueno, no importa. Es que quiero escuchar algo al menos.
- Nada de lo que estas esperando te voy a decir en este momento. Solamente que espero que hagamos un borrón y cuenta nueva.
- Ya te dije que eso no es posible. Por lo menos necesito que entiendas.
- Es que no soy culpable de nada y me parece que eso ya no es relevante.
- No se.
- Creo que es importante que te des cuenta que quiero volver a ser como antes.
- Ya nada es como antes. Menos ahora. Esperaba de tu parte una señal y sin duda que las has dado. No en el sentido que yo quería. En el contrario. Ahora no me sirve tu pedido. No es fácil cerrar heridas, y menos cuando se insiste en agrandarla. Si fuera posible cortar aquí en un apretón de mano, lo haría. Lamentablemente tendré que ver tu cara en cada fiesta familiar, domingo y feriado. Créeme. En otras condiciones, el punto final hubiese estado puesto hace rato. Ahora tendré que tragar saliva en cada conversación de la familia y guardarme las ganas de cagarte a trompadas.
- Es tu decisión.
- Esta tomada.

sábado 21 de junio de 2008

Pamela

Puede ser que esta noche lo pueda decir.
Tantas veces probé escribirlo y recién hoy
Lo intento realmente.
En realidad, solo te quiero decir,
Que voy a estar ahí.
Cuando sea. Cuando lo necesites.
En tus nervios, en tus sueños,
En tus días y tus noches.
Vendrás a buscarme dormida,
necesitando de un salvavidas.
Para darte abrazos de cinco minutos
y hacerte reír hasta dormir.
Si una mañana tuya, tiene mil luces,
pasaré mi vida haciendo feliz la tuya.
Solo te puedo dar lo que soy. Nada más.
También lo que seré. Algún día.
Y darte un abrazo de cinco minutos,
como en aquel aeropuerto.
Y jurarte que es para siempre.
Hoy es para siempre.

Secreto

"Tengo algo para decir. Pero no lo puedo expresar. Es algo que me raspa la garganta y se traba al salir. Es algo que no puedo decir, en realidad. A veces puede ser que brote, pero solo cuando nadie lo escucha. Tiene un silencio propio de lo que no puede ser oído, repetitivamente. Me busca, me acosa, me condena. Las veces que alguien, accidentalmente, lo escuchó solo pudo censurarlo.
Es por eso que hoy en día solo vive en este texto, esperando que lo dejen salir. Comparto con tantos pensamientos propios, aquello que del secreto nos ocupa. Vivo por eso, entonces, ya que al momento de ser publico termino mi existencia.
Es por eso que vivo, tranquilo, en el cadalso
".

Fausto Rudel.

Manteca




Un amigo se va a las Americas.
Se va a probar suerte.
Se va a crecer.
Solo voy a decir que te voy a extrañar.
Cada vez que vaya a comer sushi.
Cada vez que estemos en el circulo central,
De una cancha de futbol.
Y sobre un silla en la mesa,
Y tu camiseta la use un flaco cualquiera.
Voy a pensar que no estas vos,
Y ese lugar no se puede ocupar.
Sencillamente por que sos unico,
Como todos y cada uno de mis amigos.
Y tus rabietas, y tus gustos por la musica.
Aquí te esperaremos,
Riendo, comiendo, jugando…recordando.
Algun dia volveras, por un tiempo,
O para siempre.


lunes 2 de junio de 2008

Nada que ver

Lo acabo de ver a Mariano Grondona al volante de un Mini Cooper blanco.
No, no?

sábado 31 de mayo de 2008

El Palmera

“Maldito coche negro”, “Amor de papel”, Cachumba, Jean Carlos y otros. En lo del Ruso (como tantas otras veces) estamos en una previa violenta (hice fajitas regado con buen vino) y suena el cuarteto motivador. No puedo evitar pensar en el Palmera.
Sus ojos cerrados, las rodillas flexionadas en un movimiento de caderas, con la bailarina de turno en una covacha de mala muerte. El fernet en una mano y la Negra en la otra. Transpirando. Moviendo. Ganando.
Hace un año y pico que se volvió a sus pagos de la Docta. Hace un año y pico que me falta algo acá al costado izquierdo del pecho.
Entiendo el motivo: La Nati, la paz, y alejarse del humo de la calle porteña y la locura del gran estudio contable. Pero acá quedamos nosotros, un poco güachos, un poco tristes.
En Noviembre será cuestión de tirarte al cielo y pedir que cada tanto la vida nos deje verte. En Noviembre, estaremos felices por tu casamiento. Y por vos también. Que tanto hoy como desde hace un año y medio te extrañamos, queriendo lo mejor para vos.
Esperemos, también, que esa noche te veamos con los ojos cerrados, las rodillas flexionadas en un movimiento de caderas, fernet en la mano, transpirando, moviendo, ganando.

lunes 26 de mayo de 2008

Mujeres Milicia

"Ya lo dije muchas veces: junto a las mujeres, la vida es una milicia; una milicia que debiera ser obligatoria para la juventud, pues completa la educación y forma el carácter; por ellas triunfamos de nuestras debilidades y, lo que es mas importante, aprendemos a cuidar el detalle personal, a tender la cama, a preparar el té".

Adolfo Bioy Casares.
“Todas las mujeres son iguales”.

jueves 22 de mayo de 2008

Molesto

Jugué con el reflejo del sol en mi reloj sobre tu cara, sabiendo que te molesta. Me divierte fastidiarte cuando estas absorta en tus cosas, sobre todo cuando tengo ganas de ti. Sin embargo, amo verte concentrada en otras cosas. Ambigüedades sobre como uno puede amar extremos.
Acaricié tu cuello con los dedos pulgar e índice, en forma de “L”, hacia arriba y abajo. Vi cerrar tus ojos y perder tu apunte por un instante. Deseé que lo apoyes, definitivamente, sobre la mesa ratona del living. Besé tus mejillas para ver si lo conseguía. Me rendí cuando tus ojos verdes volvieron a abrirse.
Me entretuve con los pelos rubios detrás de tus oídos por un momento. Sentí tu piel de gallina en mis yemas. Vi como tus hombros se tiraban hacia atrás.
Quise empezar un masaje pero te levantaste cuando la pava hizo su ruido de hervor. Volviste con tu té de las cuatro y media. Te acomodaste en el sillón, pero ya sobre el otro extremo. El apunte volvió a llevarse tu atención.
Besé tu frente y salí a caminar. Me fui pensando cuanto te falta para rendir la última materia.

martes 20 de mayo de 2008

Amor a primera vista (no molestes...)

Fue amor a primera vista. Sin duda. No es la primera vez que me pasa, pero si la primera vez que termina en mi cama. Esa noche fue única. Decidimos dejarnos llevar y a los dos días ya se había traído sus cosas.
Al comienzo, solo fueron celos sobre mis amigos y se mostró algo molesta con ciertas mañas (propias de las mujeres, pensé). Cuando empezó por corregir mis dicciones o a cuestionarme con moralinas seudo-psicológicas no pensé que fuera tan grave. Después de todo, no existe el amor perfecto.
Pero al mes, cuando ya se sentía comoda en la casa, desarrolló su más alto y perfeccionado sentido para hinchar las pelotas. El solo sentir que entraba al departamento, era un golpe en la paciencia.
Hace una semana que cambié la llave y hoy tengo turno con mi analista para ver que hay detrás de mi obsesión por el amor a primera vista.

viernes 16 de mayo de 2008

Caminata

Se miraron en la esquina. Él bien vestido. Ella mejor. Él disimuló que no estaba interesado – a pesar que todos los tipos que están esperando el semáforo junto a ellos no paraban de mirarle el culo – poniéndose los auriculares del mp3. Ella lo miró y se quedó parada a pesar que el semáforo ya les había dado verde.
Él caminó un par de cuadras, pensando que el disco que había puesto iba realmente bien con la mañana y su estado de ánimo. Sin embargo, puso el volumen muy bajo ya que todavía le duraba un poco el mal humor vespertino. Se olvidó de ella.
Llegó a una avenida y otra vez el semáforo lo detuvo. Miró hacia su izquierda y la vio, quien justo estaba volviendo su cabeza para el frente. Él se detuvo un poco mas a mirarla (dio un paso para atrás para poder hacerlo mejor y no ser tan obvio). Se dio cuenta que ya no estaban acompañados como en el otro semáforo. Se puso a pensar que carajo le podía decir a las 9 de la mañana en una esquina perdida de Buenos Aires.
Como si ese ella pudiese oler ese pensamiento, dejó de mirarlo – histérica - y comenzó a caminar ni bien puesto el semáforo en verde. El se quedó pensando lo que le pudo haber dicho.
A mitad de cuadra, él ya la había alcanzado y sobrepasado. Decidió cruzar a mitad de cuadra. Se había hinchado las pelotas de hacerse mala sangre por algo que no iba a ocurrir.
Llegó a la esquina y dobló a la derecha. Caminó una cuadra más y dobló a la izquierda. La música seguía baja pero él ya pensaba en las dos o tres cosas del laburo que tenía que hacer esa mañana.
Paró en un kiosco a comprar cigarrillos. Cuando terminó de pedirle al kioskero los Camel Box, vio como pasaba ella atrás de él. Cuando se encontraron en la siguiente esquina con semáforo, ella sacó un celular y marcó un número. El bajó el volumen del mp3.
Hola, Cande. Eli. Si…Bien. Estoy en Rosario. Acabo de salir de la entrevista…Mas o menos… Si. Me dijeron que me llaman…Y, no se. Calculo que en una semana, mas o menos”. Luz verde. Comenzaron a caminar. El mas despacio de lo acostumbrado y ella uno o dos pasos atrás de él.
Y, ahora? No se… Estoy caminando, yendo para el Río que me dijeron que es muy lindo… ¿Chicos? Y, no se, no pude ver mucho, pero lo que vi hasta ahora me ha gustado bastante – sonrió -…jajaja…Buenos, después te cuento…Ahora no puedo decirte nada. No, nada…Si…Tengo que hacer tiempo hasta las 6 de la tarde… Si. A esa hora…En Chevallier…Y, no se. Serán más o menos tres horas por autopista. Si queres, cuando llegue a casa te llamo y salimos a comer algo…No, no creo que lo llame. No tengo ganas de seguir dándole tiempo…. Okay. Okay… Dale, nena. Te mando un besote”. Colgó.
Hola Enrique, si, mirá: no voy a poder ir hoy. Me surgió algo y me tengo que quedar a resolverlo – la miró y sonrió -…Calculo que a la seis de la tarde…Bueno, lo vemos el lunes…Si. No se como voy a encararlo todavía pero no te hagas problema….Después te cuento. …No, no se… No me esperes mejor…Chau”.
Colgó, mientras se paraba delante de ella. Sonrieron.

lunes 12 de mayo de 2008

Alemanes del Volga




Los alemanes del Volga (alemán: Wolgadeutsche o Russlanddeutsche) eran alemanes étnicos que vivían en las cercanías del Volga en la región sur europea de Rusia, alrededor de Saratov y al sur, manteniendo el idioma alemán, la cultura alemana, sus tradiciones e iglesias, todas cristianas: católicos, luteranos, protestantes y menonitas.

Comenzaron a emigrar desde Alemania a Russia en el año 1763, especialmente de las zonas de Hesse, el Palatinado y Baviera, aceptando una invitación de la emperatriz Catalina II de Rusia de afincarse en las tierras del bajo Volga. Allí fundaron en 1764 la primera aldea (Dobrinka) a la que llegaron cinco años más tarde un centenar, totalizando cerca de 30.000 habitantes en esa primera colonización. Al lado oeste del Volga se lo llamó Bergseite (lado montañoso) y al lado este Wiesenseite (lado llano). Así, las colonias se identifican como las que son de la Bergseite o de la Wiesenseite.

Las profesiones de los alemanes asentados en el Volga eran muy diversas, ya que varios de ellos eran farmacéuticos, médicos, abogados, ingenieros, profesores, como así también zapateros, herreros, panaderos, demás artesanos y una mayoría de agricultores que buscaban un lugar de paz para vivir, ya que Alemania estaba padeciendo el largo sufrimiento de las guerras napoleónicas. Sin embargo, al llegar a Rusia fueron obligados a confinarse por completo a las actividades del campo, y sólo unos pocos pudieron dedicarse a su profesión o a vivir de lo que habían estudiado tal como lo deseaban, al mismo tiempo que se les impedía la salida del territorio y debieron jurar fidelidad a su majestad imperial. De esta manera, los alemanes entendieron que sólo vivirían para trabajar, y durante varias generaciones los ancianos murieron sin haber conocido el esparcimiento. Confiaron en que si lograban llevar una vida sumamente austera y podían cumplir con todas las privaciones que se imponían, sus hijos podrían gozar de una mejor condición, lo que les permitiría hacer valer sus derechos.

El riguroso abocamiento al trabajo por parte de los alemanes y su intransigente sentido del deber, hicieron que ni ellos ni sus descendientes se permitieran la ociosidad, como tampoco gozar de comodidades que se basaran en acortar las jornadas de trabajo, y durante muchos años se habían prohibido la celebración de fiestas, con excepción de los ritos religiosos que eran cumplidos con suma adhesión por toda la comunidad.

Como consecuencia de eso, al cumplirse el primer siglo de la colonización alemana en el Volga, las espigas de trigo cubrían una superficie mayor a la de la Suiza actual, y los alemanes del Volga se convirtieron en importantes terratenientes. No obstante, nunca delegaron las tareas rurales, y de esta manera las familias que se encontraban en mejor posición económica continuaron trabajando sus campos para poder enviar a sus hijos a estudiar a universidades de Alemania. Una vez graduados, a muchos les era prohibido regresar de nuevo a Rusia para ver a sus padres y tomar contacto con sus seres más directos, por lo que varias familias se desesperanzaron y creyeron que ya nada podían hacer.

La eficiencia que lograron durante todos sus propios gobiernos, la adhesión total al trabajo, y los contratos de radicación y colonización favorecieron el desarrollo de las colonias y ciudades. A los descendientes de los primeros pobladores les aseguraban quedar exentos "eternamente" de la mayoría de las obligaciones que tenían los propios habitantes de Rusia, incluida la de prestar servicio militar. La alta tasa de natalidad, junto con la continua inmigración, multiplicó notablemente la población alemana en el Volga, al punto que entre 1838 y 1880 sólo la cantidad de aldeas alemanas que se encontraban circundantes al río ascendía a 583. Conservaron con extrema rigurosidad el idioma alemán y el cúmulo de tradiciones heredadas de sus familias y maestros, y no se daban casamientos mixtos entre rusos y alemanes. De esta manera, mantuvieron intacto el legado antropológico y cultural de sus ancestros.

No obstante los logros que habían alcanzado, en 1864 las penurias se agudizaron debido a las pérdidas de los privilegios otorgados por Catalina la Grande. Esto provocó que fuertes contingentes de alemanes comenzaran a emigrar hacia América a partir de 1872. Más tarde, con el advenimiento del comunismo soviético, muchos alemanes fueron perseguidos a causa de su fe cristiana y la gran mayoría fue deportada a gulags y otros campos de concentración en Siberia, lo que derivó prácticamente en su exterminio en masa.

Alentados por la experiencia de estos connacionales, los alemanes que pudieron sobrevivir protagonizarían la última oleada emigratoria. Sus destinos fueron Canadá, Estados Unidos, y más tarde América del Sur con Brasil, Uruguay y Argentina.

Para aquellos alemanes que decidieron quedarse en el Volga, llegaron a tener su propia república (la República Autónoma de los Alemanes del Volga de la Unión Soviética), pero fue en 1941 que por decreto de Stalin, les fue borrada del mapa (Ukase del 28 de agosto de 1941). Absolutamente todo el territorio les fue confiscado, y las viviendas fueron ocupadas por comunistas rusos. Los alemanes del Volga nunca más pudieron regresar a la zona, y los pocos sobrevivientes debieron emigrar como desposeídos.

Luego, en septiembre de 1955, durante el gobierno de Nikita Jrushchov, la Unión Soviética firmó un decreto a través del cual se reconoció públicamente que el trato dado a los alemanes del Volga había sido totalmente infundado, garantizando de esta manera amnistía a los sobrevivientes que quedaran en Rusia. A pesar de ser reconocidos como víctimas, fueron obligados a firmar ciertos trámites en donde renunciaban a todos sus derechos de propiedad y de herencia, y de volver al territorio de su antigua república.

Como consecuencia de la vida impuesta en los campos de concentración, la generación de sobrevivientes de alemanes del Volga que quedó en Rusia creció sin familia y sin escuela. Las familias alemanas fueron diezmadas, los niños que podían producir eran rápidamente obligados a desarrollar trabajos forzados, y se les prohibió la educación. En el marco de estas necesidades, los sobrevivientes se vieron obligados a firmar renuncias que vulneraban aun más su dignidad humana en otros aspectos pero ponían fin a la persecución. A diferencia de otros pueblos víctimas de genocidio, los alemanes del Volga nunca fueron indemnizados.

El 29 de agosto de 1964 un segundo decreto admitía abiertamente la culpa del gobierno soviético de la persecución y genocidio de un pueblo inocente. No obstante eso, ninguno de sus derechos les fue restituído hasta la actualidad.

Volviendo a aquellos que inmigraron, y focalizándonos en los que llegaron a Argentina, lo hicieron merced a una ley del entonces Presidente argentino Nicolás Avellaneda. La primera colonia se estableció en Hinojos, cerca de Olavarría, en la Provincia de Buenos Aires el 5 de enero de 1878 y otros lo hicieron en el departamento entrerriano de Diamante, el 24 de enero del mismo año, fundando General Alvear. Más tarde lo fueron haciendo en el resto de las provincias. La población total de descendientes de alemanes del Volga en la Argentina está estimada en algo más de 1.200.000 habitantes.

Hoy encontramos descendientes de alemanes del Volga en los pueblos que se formaron en base a dichas colonias y en ciudades cercanas a estas. La mayor parte de la población de las ciudades de Crespo en la Provincia de Entre Ríos y Coronel Suárez en la Provincia de Buenos Aires está compuesta por descendientes de alemanes del Volga.
(Fte: Wikipedia.com)

domingo 4 de mayo de 2008

Cada domingo (Superclásico)

Hay que tener ganas de complicarse la vida de esta manera, eh? De por si, ya tiene sus bemoles y luchas como para, encima, andar agregándole motivos de preocupación. Es como si uno, de una forma masoquista, disfrute del nervio y la tensión. Estar preocupándose por motivos – unos lo sabe, concientemente – vanos (Este Palacio no le hace un gol ni al arco iris).
Crisis cardíacas, taquicardias, uñas masacradas, caída del cabello, etc., se dan lugar como consecuencia del balompié. ¿Y que necesidad hay? Ninguna (Pero fue full Bassi, fue full...¡¡¡la reputa que te parió!!!).
Esta crispación nerviosa tiene su pico periódicamente en partidos importantes: desenlaces de campeonato, instancias finales de copas y clásicos rivales. Y para un hincha xeneise – como el suscriptor – ¿qué partido más importante que el “Superclásico” frente a River Plate? Ninguno (Ay que dormidito que esta Román hoy, che. ¡Vamos carajo que hay que ganar!)
Allí es cuando este sufrimiento asciende a su cumbre. Uno podría recostarse en la acostumbrada paternidad para sentirse un poco más tranquilo que el rival, pero no. No es así. Uno termina sufriendo como un condenado. Faltando una semana para el match, uno ya empieza a sumar temperatura (Y encima yo me vengo a sentar en este bar lleno de gallinas. ¿Quién carajo me mando?) y llega al partido pretendiendo sentarse tranquilo y relajado a disfrutar del espectáculo, esperando que "sus" muchachos hagan un buen papel. Trantando de convencerse que esto no es la muerte de nadie y que se puede ganar y perder, con iguales posibilidades. Pero no, empieza el partido y ya, con el primer lateral cedido, las piernas se empiezan a mover, la mesa empieza a sentir los golpes de puño y "Gerlo, muerto, ¡¡¡¡sos horrible!!!!!".
Pasan los minutos y uno se putea a uno mismo por ser tan fanático y hacer depender a sus emociones de un juego, eso, simplemente un juego. Y por si fuera poco, ese juego no depende de uno, de su destreza, talento y pericia. Depende de once tipos que ni saben de mi sufrimiento, mis uñas y mis nervios (Ahi "ta", Battaglia...¡¡¡¡goooooooooooooooooollllll!!!!!! Vamos carajo ahora, vamos que los matamos. Termino abrazado con el viejo de la mesa de al lago, con el mozo que largo la bandeja a la mierda. "Ole ole, ole ole ola, que las gallinas no nos ganan nunca mas").
Y es así siempre. Cada domingo...y es una linda forma de complicarse la vida.

viernes 2 de mayo de 2008

Almagro melancolía

La pared repleta de estantes hasta el techo – alto, muy alto – no impedía, de cualquier manera, que se puedan ver las paredes celestes, húmedas, descascaradas e imperfectas (¿Cómo estarán las paredes del Almacén de Ramos Generales de Don Enrique en Espartillar, Provincia de Buenos Aires?). Varias botellas viejas, sucias, de ginebra Bolls y otras bebidas daban la imagen perfecta (como las que me regaló el abuelo, no?).
Sobre el mostrador, una caja registradora por lo menos cincuentenaria (también tenía una, mucho mas cuidada). Un par de guitarras criollas y el cantante de voz grave. “Uno”, “Azulejo” y otros se fueron dando a medida que se consumía el vaso de fernet (Siempre con su radio vieja escuchando los tangos que sonaban desde LU2, Radio Bahía Blanca, mientras detrás, la abuela hacía la comida).
Esquina melancolía en Almagro para la parada en la noche que algún bohemio del grupo pensó apropiado.
Algunos personajes acompañaban la pequeña sala: el barman de pelos heavies - la conexión con el presente, supongo-, las parejitas que movían los labios al compás del juglar de turno y las mesas completas de botellas – nuevas y vacías – en un ambiente turbio por el humo del cigarrillo permitido (Supongo que hoy estará cargado de tierra, cubiertos en sus muebles con sábanas blancas y telas de arañas por cada rincón del salón).
Entre copla y copla, el replique de los asistentes era incesante, aunque veíase interrumpido rápidamente en cuanto aquella voz marcaba el comienzo de una nueva melodía.
Fue una sensación instantánea. Casi como tropezarse con uno mismo. Con la infancia perdida y los recuerdos felices. Almagro y su viejo bar, repleto de botellas rancias, me hizo confundir por un momento y esperar que detrás de aquella barra raída aparezca el abuelo Enrique, enfundando en su gamulan enorme, su gorra gris, bigotes gruesos y porte inmenso.

lunes 28 de abril de 2008

Sacrificio

El baño era pequeño, oscuro, sucio y mojado. Sus azulejos eran de un azul ocre del cual chorreaba la humedad condensada. La única luz estaba oculta tras el durloc de la deficiente separación de cubículos. El piso, regado de un dudoso líquido, también mostraba el deterioro de una construcción golpeada en su revoque. La música retumbaba las paredes, y el grito de los ocasionales ebrios lo incomodaban en su encierro. El humo propio del cigarro y la noche se mezclaban con el calor de aquel recinto enclaustrado.

Salió. Disimuló un poco su transpiración. Saludo a lo lejos un par de conocidos. Se sintió observado al principio, aunque logró pensar lo contrario una vez mimetizado en la muchedumbre. Buscó a su amigo. Lo encontró un poco más allá de la primera columna. Estaba charlando con un par de pichones - como le gusta decir -, siempre con la cerveza en la mano. Se le paró adelante haciéndolo retroceder unos centímetros. Le acercó la boca al oído y le dijo:

Haber cagado en ese baño y no haberme ido a casa demuestra, sin lugar a dudas, lo mucho que te quiero. Feliz cumpleaños, Pajero”. El otro se rió primero, y lo abrazó después.

viernes 18 de abril de 2008

Monada


(Foto de los integrantes de la barra brava de River prohibidos de acceso al Monumental).

Deberíamos rever ese concepto que dice que los hinchas riverplatenses son todos rubiecitos y los xeneises morenitos, no?


jueves 17 de abril de 2008

El fútbol es un resultado

A raíz de las muchas opiniones vertidas últimamente respecto del desempeño del Club Atlético River Plate desde la asunción a la dirección técnica del Sr. Simeone, he de decir – a pesar de mi conocido fanatismo por el conjunto xeneise – que no puedo dejar de resaltar su andanada triunfadora.

Puede optar por criticar a quienes del mismo cuadro riverplatense ahora resaltan la punta del campeonato cuando se hacen llamar a si mismos defensores del fútbol vistoso o paladar negro. No sería la primera vez que critique la hipocresía, en cualquiera de sus formas.

Prefiero defender lo hecho hasta aquí por el otrora aguerrido mediocampista de la selección nacional toda vez que comparto con su dirección técnica la idea principal – a mi modo de ver – detrás del querido deporte del balompié: el fútbol es un resultado.

“¡No!” exclamaran muchos defensores de las letras y el idilio futbolístico, quienes comenzaran a esgrimir por su locuaz y verborrágico estilo las palabras aprendidas de sus maestros falsarios. Evocaran a Holanda del 74, parafrasearan al flaco Menotti, e intentaran citar a Cappa, Córdoba o tantos otros.

Simplemente a ellos podré decirles que desde el fondo de mi corazón desearía que las cosas fueran como ellos dicen. Un mundo maravilloso donde la belleza es mejor que la eficacia y lo hermoso es el ideal a seguir. Pero no. Y creo que ni para ellos eso es posible. Y verán porque…

No se como vive todo el mundo la pasión del fútbol, pero me arriesgo a decir que aquel que lo vive con el interés propio de la actividad, experimenta los partidos con la emoción conveniente al que arriesga algo. Así como no se le puede pedir una sonrisa a al salir el nueve a quien apostó al doble cero en la ruleta, no puede pretenderse de quien alienta a su equipo que piense líricamente en la belleza del juego antes que en la consecución de los objetivos de su conjunto.

Durante los noventa minutos, el hincha vive el partido con sufrimiento. No dispone de uñas prolijas en virtud de la compulsión nerviosa. Tiene inconvenientes con su vecino porque no puede evitar gritar un gol sobre la hora, jugándose el partido en horario de siesta dominical. Termina abrazado a cualquier desconocido de dudosa suerte en la tribuna eufórica de gol. Hay muchos ejemplos.

Por todo esto, el fútbol es un resultado. Se debe ganar. Si o si. Esa necesidad se debe como correlato a lo sufrido y pendiente del hincha tras el alambre. Como justificativo para su inversión pasional. Como aliciente a las pérdidas físicas experimentadas a lo largo de la hora y media de emoción futbolera. Como retribución si se quiere.

Obviamente que jugando lindo hay mas oportunidades en la conquista, pero eso no siempre es así. El mencionado Menotti se ha cansado de fracasar en los últimos treinta años al no revisar su programa de objetivos.

No se pretende justificar a ciertas prácticas antideportivas como se ha visto en alguna ocasión detrás de un alfiler de gancho o un bidón de laxante, pero si se quiere resaltar como con la filosofía vista se puede hacer feliz a mucha gente. Y eso es lo que vale.

Lo ha hecho el Sr. Bianchi conmigo. Lo hace el Sr. Simeone para otros.

Top V - Cine

"Mejores cinco películas que he visto en mi vida...":

1.- Fight Club (sin dudas).
2.- El Gran Pez (ya hablé de eso alguna vez).
3.- Top Gun (deje de contar la veces vistas al llegar al medio centenar..."Ja, y dices que soy imprudente!!! Cuando piloteo, mi avión y mi tripulación son lo mas importante para mi").
4.- Mr. Brooks (Relativamente nueva: esta bueno ver a Costner en un papel que no sea de deportista - generalmente beisbolista - activo o retirado).
5.- Corazón Valiente (falté varias veces a la facu por haberla encontrado recién empezada en la última vuelta del zapping nocturno; es una boludez pero resalta valores que me emocionan).

Por un pelo, "American History X", "Poseídos" y "Sexto Sentido".

Top V - Bandas

Con la presente inicio una serie de rankings de preferencia relativo a diversas categorías, en un formato de "los primeros cinco". Espero que los que lean esto agreguen su predilección en la materia de turno e, incluso, agreguen otras propuestas.

Hoy, bandas favoritas:

1.- Coldplay.
2.- Oasis.
3.- Rolling Stones.
4.- Led Zeppelin.
5.- Guns And Roses (perdón, Peppers y AC/DC)

Anestesiado

Según apareció publicado en Infobae digital, un vecino de la localidad rusa de Vólogda ingresó en el hospital de dicha ciudad con un cuchillo de cocina clavado en la espalda. El instrumento tenía aproximadamente 15 centímetros de longitud, habiendo transpasado tejidos blandos, rozando incluso levemente la pared pulmonar.

Al parecer, el responsable del hecho fue un vigilante de seguridad y compañero de trabajo de la víctima quien le había clavado el cuchillo. El herido contó que habían pasado la tarde bebiendo en la garita de vigilancia y en algún momento llegaron "a las manos".

Lo curioso del hecho fue que, al día siguiente y amanecido con resaca, la víctima volvió a su hogar y se acostó a dormir la siesta, reparando su mujer varias horas después que un objeto extraño sobresalía de la espalda de su marido.

El hombre en cuestión, Yuri Lialin, manifestó que había sentido algo incomodo al acostarse, pero que no había reparado que era un cuchillo.

A partir de esto, no creo que ninguna historia de borrachos pueda sorprenderme.

jueves 10 de abril de 2008

El Alamo: adiós a un mito

Van a tirar abajo un pedazo de mi adolescencia. De la de mis hermanos. De los padres de mis amigos. De sus tíos. De gente grande y más reciente también.

“El Alamo” cierra sus puertas para nunca mas darle la bienvenida en temporada estival a una nueva generación de precoces jaraneros.

Atrás quedarán aquellas noches de licencia en el boliche de la playa. Salir de su oscuridad y chocarse con el sol de frente, sobre el cielo azul y el mar celeste. Atrás quedará el recuerdo del rebusque en la arena fría junto a la compañera de turno.

Atrás quedaran sus rincones oscuros. Su barra repleta. Sus baños húmedos y los reservados duros. Atrás queda su techo de paja y su pista guerrera. La boca baldeada con cerveza de botella. Amigos, historias, memorias. Todas se caen con sus paredes de cemento.

Atrás quedo yo, abrazándome al recuerdo de aquellos años y sus buenos momentos.

jueves 3 de abril de 2008

El Ruso: mujeres desnudas por él

Las chicas lo miran a él. Siempre lo miran a él. El grupo es grande y con variedad, pero ellas insisten con él.

Rubio, estatura normal, ojos claros, cara angulosa y barba de un par de días. Todo dicho para ellas. Cada vez que alguien un paneo por la pista, alguna lo esta mirando. Y él hace como que no le importa (está acostumbrado).

Pero al resto si. La banda se pone loca, y hasta alguno hace un chiste con tajearle la cara. Tienen que salir con pico y pala a la periferia para rescatar un empate sobre la hora.

Él ahora baila con la rubiecita del grupo. Gran cuello, hermosa espalda y mejor final. La da vuelta, la hace girar. Ella se marea un poco pero se ríe. Y él controla la situación. Alguno del grupo quiere sacar a bailar a alguna amiga de la blonda pero no…están las cuatro, contra la barra, mirando a la pareja como baila. En realidad lo miran a él. Y en las caras se le puede leer un “¿no es divino?”. Están contentas por su amiga, pero también deseosas que la largue de una vez y saque a alguna de ellas.

Se escucha de fondo: “¡Ruso, la puta que te parió! ¡Vamos a trajearle la cara al hijo de putas este!”. Alguno se ríe. Otros no.

El Ruso se aburre de la rubia, la suelta y va para la barra a buscar una cerveza. Cinco minutos de sana competencia en la pista. Codazos, empujones, tiros, puteadas. Sudor. Vuelve el Ruso…vuelve la guerra de trincheras en la periferia, piensan todos, buscando las sobras del Ruso.

Él se acerca de nuevo al grupo de chicas. La Rubita deja su vaso en la barra como para poder agarrar la mano que seguramente él le iba a tender. Las otras pusieron cara de “que suerte…”. Pero no…se acerca a la más alta. La mas linda del grupo (si, mas que la rubia), quien le dice que si sin dudarlo, sin darse cuenta que la blonda la miraba con cara de sorpresa.

Momento de cumbias y reggeatones…el Ruso usa las tácticas de siempre, hasta que consigue que sea ella quien lo abrace desde atrás. Todo dicho. De eso al beso quedan escasos segundos.

Ahora si la banda, viendo que la esperanza de ellas se esfumó, gana terreno de juego y empieza a sacar al resto del grupo, menos a la rubia que sigue mirando con odio a su amiga. Algunos ganan. Otros no. Se escucha por ahí un “¡¡¡Buena, Ruso!!!” de alguno.

Mientras se escapa la noche por la salida de emergencia, ellas avisan que se van. Todas juntas obviamente. La Banda se reúne en la barra y esperan que el Ruso vuelva a abrir caminos en la pista.

martes 1 de abril de 2008

Embichados

lunes 31 de marzo de 2008

Cripta

Vas y miras. Volves y otra vez. Tenes tiempo de pensar. En nada. Y lo haces.
Miras por la ventana y llueve. De arriba a abajo y adentro tuyo también.
Queres volver atras y, lógico, no podes. Tenes algo en la mano que no lo podes jugar.
Parece que el tiempo es para siempre y se va a acabar. Solo vos y tu tiempo para pensar.
A partir de ahí no hay vuelta atras. Ya lo dijiste. Pero puede ser que ande. No sabes.
Esperas algun recreo pero no va a haber. Lo sabes. Queres salir a jugar. Y volver. Sin recordar.
La llegada esta ahí, pero todos siguen corriendo. Salvo vos. Y no queres ser el primero. No otra vez. No esta vez.

domingo 30 de marzo de 2008

Basta de Monos

En las canchas del fútbol argentino cada véz hay mas violencia, si es que no muere alguien.
El Gobierno se arma en rededor de violentos y matones.
La política y dirigencia se vicia de prácticas corruptas.
La juventud se muestra cada vez mas ignorante y perdida.
La fuerza y la falta de respeto y educación son la moneda corriente.

"Estamos como estamos porque somos como somos" dijo alguna vez Diego Armando Maradona, ícono de la monada. (Aunque lo aprecio) es lo único interesante que dijo en su vida.

Basta de monos, por favor. Basta.

Testigo

Zulma (tenía toda la cara) tomó el pocillo de café y me miró. Lo hizo inquisitivamente. De vuelta el pocillo. De nuevo yo. “Son treinta mangos a la basura”, pensé. “Sos una persona muy indecisa; te cuesta tomar decisiones”, me dijo con su cocoliche árabe – español. “¿Entiendes?”, remató – no era una pregunta tanto como una imposición - como lo haría a lo largo de varios pasajes de nuestra conversación de diez minutos. “Eres una persona emocionalmente inestable a la que le cuesta decidirse, ¿no es así?”, esta vez si me preguntó. “No, la verdad es que no, todo lo contrario”, contradije. “No suelo tomarme mucho tiempo para para tomar mis decisiones, las cuales no tardo en poner en práctica a la brevedad, bien o mal”. Uno abajo Zulma.

Has tenido una experiencia muy fuerte – retomó - con un familiar en una casa de montaña y ese es tu sueño. Y lo conseguirás. Tendrás una casa parecida”. Volví a contradecirla. Dos a cero desde el vestuario para la vidente.

Después de ese arranque, no se puede esperar mucho más de una persona que te lee la borra del café en un restaurante de comida árabe. Aceptamos con mi vieja la propuesta tal lo indicaba la carta, un poco tentados por una curiosidad alimentada por un ambiente oriental.

En resumidas cuentas, aparentemente, y de acuerdo al capricho de algunas figuras aparecidas en el fondo de una tacita con “café oriental”, mi vida se verá modificada en los próximos meses de la siguiente forma:

(i) Comenzaré a viajar con frecuencia hacia el sur (primero era el exterior, después una zona con mucho agua, hasta que le dije era de la costa de Chubut), a raíz de una propuesta de trabajo – la que estoy esperando según dijo – originada por gente joven.
(ii) Ese amigo por el cual siento dolor, sabe de su error y esta pensando en disculparse a través de un tercero. Allí, según Zulma, no debo anteponer mi acostumbrado orgullo.
(iii) Tengo dudas – nuevo error - ante mi inminente proyecto afectivo. De acuerdo al concejo de la adivina, debo confiar en ella, quien es una buena chica, aunque conviene educarla en mis intereses.
(iv) Alguna vieja conocida se acercará a saber como estoy, “sin propósitos de lucro o afines”.

Sinceramente, no me convenció demasiado el rictus vidente. Sin embargo, “Las brujas no existen, pero que las hay, las hay” dice el dicho y, sin ir mas lejos, otra bruja – galesa esta – me leyó en varias ocasiones las hebras del te – si, si, las hebras del te, aunque cueste creer – y no erró mucho en adivinar diversos fenómenos de mi vida: mi veloz carrera universitaria, mi actual novia, varias de mis experiencias laborales, etc.

Quedan aquí, por tanto, estas líneas de testigo, veedoras de una realidad que, por un rato, descansó en el fondo de una sucia tasa de café. Veremos…

miércoles 26 de marzo de 2008

Gobernar para todos

Señora:

Graciaspor la hipocresía de defender los derechos humanos para después mandar a los violentos a callar un reclamo espontáneo y sincero.

Gracias, Señora mía, por enseñarnos que cualquier derecho puede ser avasallado con miedo y violencia.

Gracias por indicarnos que no es necesaria la prudencia y la mesura en un gobernante.

Gracias, mi Señora, por la moralina de criticar a quienes compran una camioneta como herramienta de trabajo, cuando ud gasta cifras de cinco números en una cartera.

Gracias por compartirnos su maquiavélico accionar.

Gracias, estimada Señora, por mostrarnos que la vanidad y la soberbia pueden gobernar la Nación.

Gracias por utilizar a personas como el Sr. D´Elia quienes se ocupan de violentar el derecho de algunos ciudadanos a reclamar lo que consideran justo.

Gracias por impedir el reclamo de la "gente blanca", como lo describió su defensor Marcelo Zlotoviatzda.

Gracias por hacerle saber a la gente que no es afín a su paladar ideológico que no puede expresarse ni reclamar a sus autoridades. Muchas gracias por eso.

Gracias, por último Señora, por mostrarle a tanta gente que se equivocó en Octubre.

jueves 20 de marzo de 2008

Los mismos errores

La puerta del ascensor se cerró con violencia y The Offspring sonaba bastante fuerte en sus auriculares. Pensó que debía irse de esa habitación para poder calmar sus nervios en la calle, solo, acompañado por su música. “Así es, amiga mía: las cosas son en ambos sentidos y sino no son para ningún lado”. Caminó hasta un cyber y empezó a buscar pasajes para Resistencia. Sabía que era una conducta extrema pero por lo menos quería tener los datos en las gateras.

Volvió al departamento y la encontró con la misma actitud desafiante. “Tendría que haber confirmado los pasajes”, pensó. Volvieron a discutir, ahora con más violencia. Se acordó de la misma escena hace cuatro años cuando pelearon después de haber visto “Alguien tiene que ceder” en el cine. No podía creer la obstinación de ella y la violencia de él. Nadie podía llevarlo hasta semejante punto de ira como ella. Lo mismo sucedía del otro rincón del cuadrilátero.

Se saltearon el almuerzo. La hermana tuvo que hacerse unos sándwiches de Criollitas y queso, ya que no tenía mano para la cocina. Ellos, permanecieron en el living, a veces discutiendo, otras en silencio. Parecía que pasaban horas entre diálogo y diálogo, pero solo eran minutos cargados de tensión.

Se hizo la noche – la hermana volvió a comer lo mismo – y él decidió irse solo a tomar una cerveza. No volvió a dormir. Regresó al mediodía del otro día. Tocó timbre y nadie lo atendió. Fue a la Terminal y tomó el primer colectivo que salía para el Chaco. Llegó a su departamento, tiró todas las flores secas y adornos que había colocado ella y colgó unos carteles viejos de publicidades de cerveza. Ella nunca más lo llamó. Él tampoco. Las cosas ya no iban para ningún lado.

(NdA: inspirado en la letra del tema "Denial, Revisited", The Offspring)

lunes 17 de marzo de 2008

Lunes de un hombre gris

El hombre del trajecito gris encara la mañana. Corbata azul con pintas blancas. Las ojeras y su rostro pálido le hacen juego. Zapatos sin lustrar, algo gastados y el maletín que le regalaron en una conferencia de seguros marítimos. El lunes siempre lo trata mal, y hoy no es la excepción. El primer día de la semana laboral tiene mezcla de bronca y agotamiento (como los domingos de tristeza y decaimiento), con algo de resignación.

“Por lo menos no esta lloviendo”, se reconforta, mientras intenta que el 17 no le golpee la nuca con el espejo retrovisor. No comprende como, a las 8.50 de la mañana, ya haya olor a Falafel en el puesto de Maipu y Lavalle. Reconoce algunos pungas y los esquiva. Choca con dos o tres personas sin darse cuenta, ni al hacerlo ni después. La peatonal ahora tiene la imagen urbana del despertar violento. Todos corren, con caras pálidas y ojeras tristes. Todos miran para abajo. Nadie sonríe. Tampoco se miran.

El lunes tiene algo de violento y agotador, vuelve a pensar. Tiene ganas de volverse a su casa. No hay fin de semana que lo encuentre renovado. El hombre del trajecito gris termina programando planes que lo agotan más. Pero, piensa, que eso es lo único que lo hace sentir que todavía esta vivo y separado de su atuendo de lunes y su interminable monotonía.

Camina dos cuadras más, llega a 9 de Julio y Buenos Aires ya ruge al ritmo de la furia vehicular. Cruza Cerrito. Saluda al portero. Tercer piso ascensor. Gruñe – saluda al entrar. Se sienta frente al monitor y abre la página de La Nación, como siempre, pensando en lo que falta para el fin de semana.