lunes, 24 de septiembre de 2007

Un pibe con onda

Si, si. Merece una entrada, ¿Cómo no?

El viernes estaba en una reunión de socios de una S.R.L. De golpe empezaron los acordes de una banda. Claramente estábamos al lado de una sala de ensayos de alguna bandita porteña. No tocaban mal. Tenían buenos acordes. Me hacían acordar mucho a una de mis bandas favoritas.
En fin, la reunión de socios estaba medio áspera, con lo que lo anterior no fue más que un fugaz pensamiento. Estaban tratando de limpiar al gerente de la sociedad, para meterle una acción de responsabilidad. Caras de perros, y algo de fastidio en los mas grandes por el “bochinche” que venía de al lado.

En un momento de distensión, el Gerente (que no sabía como hacer para zafar) dice “¿Saben quien esta al lado? Babasónicos”. El oído no me había fallado. Tenía ganas de cortar todo e irme a meterme en la sala de ensayos del, seguramente, próximo disco de la banda.

Cuando me estaba yendo, con una parva de libros de la sociedad bajo el brazo, y mi corbata de Yuppie, me lo cruzo a D`Argelos. Debo admitir que me invadió una sensación de desencanto en primer lugar, para luego pasar a una bronca, un tanto desenfrenada. La imagen del ícono de la banda traía puesto un pullover verde, algo raído, y una jogginetta azul Francia que probablemente conservaba desde el primario. Los pelos revueltos, no cortados hace mucho. Además de ello, me llamó muchísimo la atención su metro sesenta. “¿Pero como puede ser que el enano de mierda este, tenga tanta onda y levante?”

Y ahí si, comprendí. La grandeza de ese seudo gnomo. Ese hobbit que he visto en varias ocasiones hacer delirar a varios miles de féminas, deseosas de su brillo – el cual seguramente corresponderá gustoso-. También comprendí el error de no haber aprendido un instrumento.

La verdad es que no me dio para hincharle las pelotas, con mi atuendo de pelotudo de oficina.

Ahora estoy viendo la grilla de conciertos de Babasonicos para ver cuando estrenan el disco.

martes, 11 de septiembre de 2007

María del Carmen

Hoy es el cumpleaños de mi vieja. María del Carmen. 11 de Septiembre de 1944 fue su nacimiento. En Arroyo Corto. Un pueblito del sur de Provincia de Buenos Aires, en una zona de alemanes del Volga. Mi gente. Hija de Ana Redel y Enrique Rudel. Algún día contaré de ellos. Allí también podremos encontrar un poco a mi madre.

Mi vieja tiene sus cosas. Todo el mundo las tiene. Pero es mi mamá. Y a Dios gracia puedo decir que estoy orgulloso de ella. No quiero caer - aunque podría - en esa frase juvenil de "Mi mama es la mejor del mundo". Lo es, ciertamente. Pero me parece mejor decir que, además de producir en mi esa debilidad sentimental que produce toda madre - sobre todo en un hijo varón, con el Edipo bastante mal curado -, le agradezco todo aquello que ha hecho por nosotros toda su vida. Por nosotros incluye a mi viejo, quien sé, con toda seguridad, incapaz de vivir sin ella; a mi hermana, todo un clon de María del Carmen; a mi hermano - quien parece haber olvidado -; a sus padres; y a mi.

Mi vieja es todo sacrificio. Garra. Empuje. Cualquiera podría, sin esfuerzo alguno, catalogarla como una auténtica germana. Y mi vieja es así: ¿se tiene que levantar a la seis de la mañana y dejar de laburar recién a las diez de la noche? Lo hace ¿Tiene que ir a dar clases a Usuhaia los fines de semana para que uno de sus hijos estudie una segunda carrera? No importa. Ahi va. ¿El 90% de su guardarropa es el mismo hace veinte años porque prefirió poner su dinero en sus hijos? Nunca se quejará por ello. Es un constante y perpetuo abondonarse para dar un poco más a los que están en su familia. Esa es mi madre.

María del Carmen quizás no venga un día y te de un beso diciéndote que te quiere mucho. Quizás no sea tan permeable a un lindo abrazo. Pero te va a preguntar si tenes ropa limpia, si la heladera esta llena, si queres ir pasar un fin de semana en Trelew. Cosas así. Demuestra con hechos y deja las palabras para otros momentos. Siempre tiene su preocupación puesta en alguien mas que en ella.

Algún día, con mis primero sueldos, le regalé un anillo de oro. Le hice grabar la palabra "Siempre" en su parte interior. Le dije que yo iba a estar con ella por ese tiempo, que podría contar conmigo, que la quería mucho y que le iba a estar agradecido de por vida. Pero omití que también significaba que eso es lo que yo siento de su presencia. Siempre estuvo. Ahí conmigo. Aunque si por ahí no estuvo a mi lado en cuerpo, ha estado su presencia en cada momento de mi vida.

Y su presencia, dejenme decirles, no se limita al sacrificio por su familia del cual ya hice referencia. También lo entiendo cuando advierto en mi una resistencia especial en el trabajo y ante los factores adversos, un sentido estricto y ferreo de la responsabilidad, la medida ante el derroche y la rectitud de la conducta. Cuando veo que ella es y ha sido el nervio central de mi familia, dejando su marca en los principales valores que poseemos.

Por ello, digo que estoy orgulloso de mi madre, y más aún, agradecido. Me siento en deuda con ella para el resto de mis días, sabiendo que jamás estaré cerca de poder devolverle todo lo que ha sido en mi vida. Solo espero que ella llegue a sentir en algún momento que, aunque sea, lo intento.

Esa es mi vieja, y creo que es mucho mas que decir "Tengo la mejor Mamá del mundo". Gracias por ser mi mamá. Siempre.

Pd. Alguna vez tuve este cartel colgado en la puerta de la pensión que me toco ocupar en mis primeros años en Capital. Me parece que puede ser un lindo regalo para ella:

"Cuenta una leyenda que a un angel que estaba en el cielo le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios:
- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero como vivir tan pequeño e indefenso como soy?
- Entre muchos ángeles escogí uno para ti que te está esperando
y que te cuidará, le dice Dios.
- Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír,...
-Eso basta para ser feliz, Tu ángel te cantará te sonreirá todos los días y tu sentirás su amor y serás feliz.
-¿Y cómo entender lo que la gente me hable si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?
- Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.
- ¿Y que hará cuando quiera hablar contigo? Tu ángel te juntará las manitas y te enseñará a orar y podrás hablarme.
- He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quien me defenderá?
- Tu ángel te defenderá a costa de su propia vida.
- Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor.
- Tu ángel te hablará siempre de Mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia aunque yo siempre estaré a tu lado.

En ese instante una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres y el niño presuroso repetía con lágrimas en sus ojitos sollozando: Dios mío. Si ya me voy, dime su nombre: ¿Cómo se llama mi ángel?
-Su nombre no importa. Tu le dirás...MAMA".


Feliz cumpleaños, Vieja. Te quiero mucho.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Pedro y Ana

La casa tiene dos pisos. Cada uno de los chicos tiene su pieza. Hay una cocina amplia, donde puedo meter en una cacerola todo lo que encuentro, para después darle un nombre elegante: Guiso de batatas y almendras a la sidra, por ejemplo. O pollo con duraznos y brócolis al ajillo. Casi siempre me sale bien el invento, aunque a veces termino comiendo solo.

Hay un lindo living, y una sala para mirar televisión. Cuando tuvimos a los chicos, sacamos la tele del cuarto. Más allá, esta mi estudio u oficina. Bah, mío. Es el estudio que usamos con mi mujer para guardar nuestras cosas de laburo. Esta la computadora y un lindo escritorio.

En el patio - grande y con plantas -, esta la pileta. Es el gusto que me di, junto con el quincho. Es modesta: 10 metros por cuatro. Pero los paga. Pocas cosas las disfruto tanto como lagartear en la pileta, con amigos o los chicos.

Y por último, el quincho. Es bastante grande. Tiene una mesa de una madera clarita, rustica, bien barnizada con capacidad para 16 comensales. La parrilla es amplia y tiene su canasto de acero para las brasas. Al costado deje un espacio para hacer un par de corderos al asador al año. Como me enseño mi viejo. Mi viejo, como lo extraño.

En las paredes están los adornos que hace mi mujer: flores secas, cuadros, etc. Pero el quincho es mío. Es mi lugar. Ella insiste con meter sus detalles, pero el quincho tiene que tener idea de campo. De naturaleza. Están las cosas viejas que saque del almacén del abuelo Enrique. Hay unos buenos carteles. Fotos de la familia: los chicos, los abuelos, los bisabuelos. Camisetas de fútbol enmarcadas. Puse un metegol, un sapo y un juego de sillones. La verdad es un buen ambiente. Con razón las fiestas las pasamos ahí. Por último, en un cuarto aparte, como me enseño el Beto, mi suegro, una heladera con cervezas, otra con los tintos, los maderos para asar, y algunas cosas indispensables para el quincho.

Esa es mi casa, donde vivo con mi familia. El mar se escucha, a veces, de lejos.

Ana tiene tres años. Tiene la cabeza como el sol. Tanto es así que cuando se pone a contraluz con el mismo sol, parece que sus cabellos fuesen transparentes. Tiene la carita de su madre, o sea, los cachetes rosados y tersos, los ojos color turquesa, y una nariz de pompón que puede derretir a cualquiera.

Hoy es domingo y Ana se levantó temprano. Yo estoy en la cama. Me desperté hace dos minutos porque escuche a su madre que había ido al baño. Estoy solo, disfrutando quizás un poco el poder estirar la pierna para el lado derecho, sin que me ladren de al lado. La persiana esta medio alta, raramente, ya que me la bajan todas las noches (una batalla que perdí en el noviazgo). Hay una claridad matinal hermosa. El cuarto se ilumina resaltando los colores pasteles del cuarto (más que una batalla pérdida, una concesión dada).

Miro hacia la puerta y la veo entrar a Ana con su carita de dormida y sus pelos todos desordenados. Esta vestida con su pijama de flores rosas. Con una mano se refriega los ojos y con la otra lleva a su oso de peluche arrastrando. Esta descalza (se debe haber sacado las medias que le puso la madre para dormir... para dormir en “patitas” como dice ella y como me gusta a mi).

Entra sin preguntar nada, aunque hace como un gruñido-mimo, mascullando algo así como “Paaaaa”. Se trepa a la cama, tirando primero sobre ella a “Pepo” (su oso). Trepa una patita, da un salto, y en un segundo esta subida, a un costado mío. Sin preguntarme nada, y casi sin mirarme se tira encima mió y cierra los ojos. Como cuando era recién nacida, la acuesto sobre mi pecho. Ella me abraza y yo también. Llega la madre y se acuesta a un costado, pasando un brazo por encima de nosotros.

Ayer también solté una lágrima, cuando volví de trabajar. Abrí la puerta del living, y la vi venir corriendo desde la cocina. Casi se cae en el camino porque sencillamente es chiquita. A pesar de su tropezón, siguió corriendo y gritándome. “¡Papá! ¡Papito!”, decía con su voz fina y dulce. Es difícil aguantar la emoción cuando se aferran tan fuerte de alguna de tus piernas. Es difícil, digo, aguantar.

Pedro es más grande. Tiene ocho. Fue el primero, a pesar de que su madre dijo que esa prioridad estaba reservada para una mujer. Pedro es rubio también. Flaco y alto. Tiene más mi cara. De hecho se parece mucho a mi cuando tenía esa edad. También es deportista. Juega muy bien a casi todo lo que practica, pero se interesa solo por el fútbol.

No se que decir de Pedro. Es mi amigo. Mi mejor amigo. Es la persona que mas me hace reir en todo este mundo. No pasa un solo día en que no trate de estar un momento solo con él. Aunque sea para que me cuente algo a mi. Llevarlo al cole solo. O patear un par de veces al arco, o jugarle un algo en la compu (aunque me gane siempre).

Me gusta hablar con él. Aconsejarlo. Compartir cosas. No puedo evitarlo. Mi viejo lo hizo conmigo. Siempre estuvo. Siempre estará. Me encantaría que Pedro tuviese de mi, la imagen que yo tengo del viejo.


Afuera llueve. Pero no tiene nada que ver con que yo este pensando esto. Lo hago a menudo. Pienso en mi dentro de unos años, y que es lo que quiero en mi vida. En ella, siempre hay sueños. Los hay grandes y los hay chicos. Yo no se en que parte esta el mío. Son solo las imágenes que se me cruzan cada tanto. Tan claras que hasta me parece haberlas vivido en algún momento. Estoy enamorado de mis hijos, sin haberlos concebidos.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Los Códigos del Trompa

Viernes, 11.30 hs. Me acabo de pedir un remise. Me voy a Temperley a comer un asado a lo de mi Jefe. Va estar él con su banda de amigos del Club. Club de Rugbiers, aclaro. "Venite pendejo", me dijo ayer en la feria de los vinos, después de haber hecho entre los dos una disertación sobre las promotoras del evento, y un intento de elección de la reina del Dios Baco.

Estaba el escocés conmigo. En un principio le pareció medio pancho mi jefe, pero solo fue porque le molesto que mi éste lo haya invitado al asado recién cuando se estaba alejando de nosotros y no de frente. "Veni con tu amigo", dijo el Trompa en aquel momento. Pero después de eso, el scotish reflexionó y hizo el mejor análisis posible: "Es un tipo con códigos. Y no cualquiera. Código del Sur. Casi del Interior. No es como la gente de zona norte. Esa te caga. Esos chetitos te cagan".
Después me fui con el "suooootland" a comer una carne a las Cañitas para dar ocasión involuntariamente (por lo menos para mi, ya que creo que él lo tenía todo planeado) a una de las mejores charlas que he tenido con él. De las mejores creo que le queda chico.

Pero me estoy yendo de tema. Eso no es de lo que estoy hablando. El asunto es que me estoy yendo a TEM - PER - LEY, un viernes al mediodía a comer un asado con una banda de cuarentones. Tres cosas se me vienen a la cabeza de inmediato.

Primera: es toda una experiencia para mi, esta de tomarme un viernes para piantarme a hacer algo así. Siempre laburé y laburé sin parar. Basicamente, por responsabilidad. Por eso, es muy raro que me permita una licencia así. Jamás de este tipo. Jamás. Un cafecito por ahi, alguna vez. Irme a comprar pilcha, puede ser. ¿Pero rajarme cinco horas para irme a comer un asado? Jamás.

Esta bien. Me dirán: te piantas con la venia de tu jefe. Si, si, es cierto. Pero así y todo, siempre fui bastante estricto conmigo mismo, a tal punto que repensé dos o tres veces en confirmar que iba, y hasta reconozco que acepté en un impulso, ya que manejaba una amplia variante de excusas.

Segundo, me voy a recontra cagar de risa. Seguro. Nada mas que eso. Lo se. Tipos así. Grandes. Amigotes. En un asado al mediodía con vino y previa de un match importante. No hay que hacer un esfuerzo muy grande para saber que esto va a estar bueno.

Tercero, tengo la certeza que esto que estoy por hacer, a mi Jefe le llega muchísimo más que cualquier conquista laboral. Me ha felicitado varias veces por algún escrito o alguna carta documento. Pero esto es lo humano. Lo que le importa a él. Tiene códigos, dijo el "Suo" y tiene razón.

Estoy pensando si tengo que llevar algo. Un vinito, un wiskey, habanos, algo. Estoy seguro que tiene todo eso. No se si esta mal que llegue con las manos vacías, pero también hay que entender que vengo de la oficina. Podría parar en algun mercadito y comprar alguna pavada. No se.
El tema es que el chabón es un tipo que tiene un perfil un tanto alto. No puedo caer con cualquier cosa. Si le entregas algo material, tiene que ser de lo mejor. Me parece que no voy a llevar nada.

Solo tratar de entrar bien en el grupo. Eso es fundamental. Un par de chistes bien ubicados. Algunas chanzas me harán por ser el pendejo del grupo y, sobre todo, el empleado del Trompa. Esta bien. También reir ahí. Un comentario inteligente en esa situación serviría muchisimo. Muchisimo. Veremos.

Pero bueno, salgo en un rato. Después tengo que volver. Calculo que antes de que empiece el partido de los Pumas contra Francia por la primera fecha del Mundial de Rugby. Ya si me quedo a ver el partido vuelvo como a las siete de la tarde a Capital, y se me hace muy tarde. Tengo que dar clase en la Uba a la noche.

Esa es otra, no puedo escabiar mucho ya que tengo que dar clases. Un par de copitas de vino, nada mas. Sino a la noche me va a costar un huevo hablar dos horas frente a los alumnos. Por que no creo que me mame como para no estar parado, pero si chupas más o menos y después paras, a eso de las siete me voy a querer ir a dormir una siesta.

¿Y si el culeado este pone Rutini en la mesa? Ahi se me prenden fuego los papeles. Por que uno le puede esquivar el bulto a un Flichmann o a un Terrazas. Hasta un San Felicien. ¿Pero si este mete un Angélica Zapata en la mesa? ¡Ahi se van todos a la concha de su hermana! La Uba, Franja Morada, y todos juntos me pueden venir a buscar con la policía si hay unas botellitas del mejor vino de Argentina, no?

En fin. Esperemos que salga un buen asado y todos la pasemos bien. El Trompa es un grande. Llegó el remise.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Me gusta...

Sus manos. Su piel.
El olor que hay en su cuello, su ropas y al despertar.
Sus ojos y la forma de mirar.
Su pelo dorado, con todos sus peinados.
Sus piernas, flacas y firmes.
Sus caderas. Como amo sus caderas.
La panza o pancita, junto con sus lunares.
Sus manos, con sus dedos y sus uñas.
Los pies son dos empanaditas. Hermosas.
Los cachetes. No puedo resistir besarlos.
Y hasta morderlos.
Cuando esta contenta. Y también su cara de culo.
(ahora que me acuerdo como es, no en el momento).
Dormirme con ella y mucho mas despertar.
La cara de dormida y los ruiditos que emite.
Que me cuide tanto y que sea tan hincha pelotas.
(a veces, no siempre).
Odio que viva en la loma del culo. Literalmente.
Cuando sale de la ducha, y cuando esta en ella.
Su fanatismo por el orden, y lo que ello produce.
Que haya trasnformado el Templo en un apartamento de pareja, sin pareja.
(Lo cual me hace parecer bastante gay).
¡Manualidades! amo que haga un pendorcho con algohodon y un corcho.
De sexo no voy a hablar. Sería muy largo el comentario.
Sus ganas de ser mamá, y las ganas de hacerlo conmigo.
Sus valores, fundamentalmente, sus valores.
Lo mal que canta. Lo mas tierno del mundo.
Cuando se rie con la boca bien abierta o hace alguna huevada.
Las veces que esta contenta y da saltitos.
O cuando me habla haciendose la nena.
Cuando me doy vuelta en la cama, e instantaneamente me abraza.
No se...puedo seguir si me dan tiempo. Toda la vida.