lunes, 19 de octubre de 2009

Retrato de una madre

Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados; una mujer que, siendo joven tiene la reflexión de una anciana, y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud; la mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y si es instruida se acomoda a la simplicidad de los niños; una mujer que siendo rica, daría con gusto su tesoro para no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud; una mujer que siendo débil se reviste a veces con la bravura del león; una mujer que mientras vive no la sabemos estimar porque a su lado todos los dolores se olvidan, pero que después de muerta, daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un instante, por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un solo acento de sus latidos. De esa mujer no me exija el nombre si no quieres que empape de lágrimas vuestro álbum, porque yo la vi pasar en mi camino. Cuando crezcan vuestros hijos, léanles esta página, y ellos, cubriendo de besos vuestra frente, os dirán que un humilde viajero, en pago del suntuoso hospedaje recibido, ha dejado aquí para vosotros y para ellos, un boceto del Retrato de su madre.

Monseñor Ramón Ángel Jara

domingo, 27 de septiembre de 2009

Domingo

Domingo lluvioso de mate y tortas fritas.

Diarios hasta la una, en la cama desordenada.

Domingo de tonos grises, y bucólicos placeres,

Noquis con estafado y bastante fiaquita.

Siestas reparadoras, domingo por la tarde.

Tarde de somnolencia y depresión para el lunes.

Agonía del fin de semana, tristeza desde temprano.

Noche de cansancio y pizza con cerveza.

jueves, 24 de septiembre de 2009

No es personal, es Personal

- ¿Pero no quiere conservar la línea con tarjeta?.
- No, quiero darla de baja.
- Pero es una línea de varios años con beneficio que hoy en día no se consiguen. Esta empresa privilegia a sus clientes mas antiguos.
- No, te dije que quiero darlo de baja.
- ¿Por que?
- Ya te lo expliqué.
- Bueno. Igualmente, le sugiero que conserve la línea.
- No quiero.
- ¿Y no podría dejársela a algún familiar o amigo?
- …
- Es una línea muy conveniente.
- Te dije que no.
- Porque si usted…
- Mirá, Flaca, yo se que no es tu culpa, pero estuve 45 días esperando un blackberry de la empresa de ustedes. Fui ochenta y cuatro veces a distintas oficinas. Lo necesito para laburar. Mandé mails, llamé a Atención al Cliente. Incluso avisé que me iba a cambiar de empresa si no me daban solución en breve. Esperé dos semanas después de eso. Voy, compro el equipo en otro lado, pido la baja, y ¿al otro día ustedes me avisan casualmente que tienen el equipo? No, mirá, todo bien pero no quiero nada mas con Personal.
- Comprendo señor, pero usted tiene la posibilidad…
- No, no entendés Flaca, no me digas nada más que nos sea que me das de baja la línea.
- Pero Señor, es un beneficio que le estamos dando…
- ¡Beneficio las pelotas! …Perdóname…
- No, está bien, no se preocupe. Se lo digo porque usted puede tener una segunda línea con tarjeta para…
- No lo puedo creer…
- Si, ¡créalo!
- No, que no puedo creer que sigas con esto.
- Es que es muy conveniente.
- Mira, vamos a hacer una cosa. Si lo próximo que me decís no es “doy curso a la baja de la línea”, voy a cortar y pido la baja en Defensa del Consumidor.
- …
- No quiero escuchar otra cosa.
- Está bien, Señor. Le transfiero con el sector que tramita la baja…

[Música de espera por cinco minutos].

- Buenas, tardes. Aquí tengo su solicitud de baja. ¿A que se debe el motivo?
- Ya lo expliqué a la otra chica.
- Si, aquí lo tengo anotado.
- …
- ¿Pero no quiere conservar la línea con tarjeta?.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Sorna

Ella, con el pelo teñido de cuantos colores encontró. El maquillaje color negro, igual que su ropa. Él corría en sentido contrario con su remera del Stade France, zapatillas brillantes y jadeo profundo.
Se miraron y rieron, cada uno por el otro. "Quién habrá muerto?" y "Que pelotudo" fueron sus pensamientos en esos momentos de sorna. Ambos pensaron unos cuantos metros en el otro. Ambos se sintieron culpables. Ambos se arrepintieron.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Pantuflas

Roció el alcohol sobre los colchones y harapos, y encendió decidida el fósforo con el que incineró el precario asentamiento armado en la vereda. Apuró sus pantuflas hasta la puerta del edificio e ingresó sin mirar hacia atrás.
Bajó a la media hora cuando las sirenas dejaron de sonar. El fuego parecía controlado.
Con la gente que se había reunido detrás de la cinta de seguridad puesta por los bomberos, comentó “Si, pobre muchacho. Pero era un maleducado. Insultaba a la gente que pasaba y hasta las escupía. Gente sin oficio ni beneficio”. Se dió vuelta y, despacio, dirigió sus pantuflas y ruleros hasta el sillón de su casa.

martes, 15 de septiembre de 2009

Original

"Desde que como el nuevo yogurt Activia con biopuritas..." - decía la voz en off de la tele mientras una mujer de unos treinta y cinco años introducía una cuchara en su boca con cara de placer absoluto - "...cago como un rinoceronte" - acotó Marcelo.

Elena, su mujer, ya no se molestaba en decirle que era un guarango, porque lo mismo él iba a agregar su comentario para después hacer su risotada de boca abierta, exagerada y sonora. De hecho, él ya tenía las publicidades marcadas y, cuando empezaban, sonreía y esperaba su momento. Cada vez que había una publicidad con productos para aliviar la pereza intestinal femenina, él acotaba algo. Después que la voz en off daba el pie, él hacía su show. Y tenía un variado abanico de comentarios: "Desde que probé el nuevo cereal de ciruela con fibras del monte Peperonato", el agregaba "...entorlo la porcelana", o "...me pistonean las cacarias" o "...me ronronea la escarapela".

Estuvo jodiendo con eso como tres semanas, hasta que se acordó de comentarlo con los muchachos en el café de los martes. Cuando lo hizo, a punto de explotar en una de sus máximas - con el dedo índice en alto -, la mayoría empezó a exponer entre gritos y festejos sus titulares: "venteo el ojo de pollo", "disparo la cacorna" y salvajadas de ese tipo.

Marcelo rió gentilmente y hasta asintió un par de veces ante nuevas intervenciones. Rápidamente cambió de tema y le empezó a dar a Maradona por lo hecho en las eliminatorias.

Nunca más jodió mientras escuchaba una publicidad sobre aceleradores del tránsito lento.

lunes, 14 de septiembre de 2009

El secreto del abrazo

En el sudor de estas telas, vuelan bajo tus caderas.
Imagenes del encuentro y miradas del recuerdo.
Paso revista por los huecos que han quedado entre mis dedos.
Vuelvo a oler entre mis brazos el perfume de tu cuello.
Pienso entonces en el momento en que nos hemos conocido.
El secreto del abrazo y la sensación de fermento.
Los días que pasan enteros y se vuelven madrugadas.
Las noches que no tienen encierro y las voces encantadas.
Tus pelos en el reflejo de la luz y las cortinas.
La sed del fuego violento y las vueltas de la vida.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Oscuridad

Oscuras las emociones que no se pueden expresar.
Lesivas acusaciones y celos al regresar.
Vacío es ese sonido, que sigue tras su mirar.
Dolor en sus ideas, tropiezos al caminar.
Espejos de sus temores y tumbas de la verdad.
Secretos entre sus dientes, brillante sinceridad.
Visiones allí en su frente. Mentir es desconfiar.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Colorblind

[Boton derecho del mouse, aquí, y abrir una ventana en una ventana nueva ]

I am colorblind
Coffee black and egg white
Pull me out from inside
[Puerto Madero y su viento frío le daban en las mejillas coloradas. Los ojos también lo estaban]
I am ready
I am ready
I am ready
I am
Taffy stuck, tongue tied
Stuttered shook and uptight
Pull me out from inside
[Estaba seguro que iba a decir que si. Lo estaba verdaderamente. Todo un golpe]
I am ready
I am ready
I am ready
I am...fine
[Su primera apuesta. Su primera derrota. Ese nudo en la garganta]
I am covered in skin
No one gets to come in
Pull me out from inside
I am folded, and unfolded, and unfolding
["¿Porque dijiste que no? ¿Acaso no lo viste venir? ¿Porqué me dejaste llegar hasta ahí? Yo nunca quise ser tu amigo..."]
I am
colorblind
Coffee black and egg white
Pull me out from inside
I am ready
I am ready
I am ready
I am...fine
I am.... fine
I am fine
[La música suena, él piensa y Puerto Madero sigue golpeando con su frío viento]

viernes, 28 de agosto de 2009

Tus huellas y sus esquinas

Como en un flash, nadie lo mira alrededor. Ese tipo de oscuridad no podía ser notado por nadie más. Dejándose arrastrar por ruidos internos, locuras y demonios, que despejaban su mente hasta que el mundo lo volvía a golpear con sus puños. Un esclavo dándole un baño de luz a sus retinas, esperando que el ruido lo venga a buscar. “Yo te quiero conocer igual”, al limite de sus ojos y su conciencia. Solo él y nadie más.
En algún pliego secreto, allí debajo de su corazón, todo escrito estaba. Las huellas pequeñas llegaban hasta la esquina y desaparecían. Rindiendo exámenes de conciencia, nunca supo de que estaban hablando. Lucía tan atractiva hoy. Pero se paro y se fue, por aquella esquina. “No solo era acostarme con vos“. “No juegues así conmigo, soy así de simple“.
Su casa era un abrazo con aromas, con adoquines en los pisos y chapas en los techos. Lo asustó un instante de sinceridad, tosiendo la verdad. Una guerra entre dos buscando su lugar. La soledad, sombría, perdió su naturaleza divina. Por las noches, desespera. Camina por el cuarto, el baño, la casa. Baja las escaleras y mira para la esquina. Se hace de día y ya no cree ver las huellas. Lo importante es olvidar. Sentado sobre el escalón de ladrillos viejos, mojados por la lluvia reciente, no le interesaba la humedad en su pantalón. Sus manos estaban hace rato sobre su rostro, presionando hacia abajo. Los parpados arrastrados dejaban ver la parte interior de sus ojos, entre amarillentas y moradas.
No se que son aquellas luces“, otra vez, que buscan la imitación arrogante del silencio y la oscuridad. Las luces van y vienen, golpean los parpados ahora cerrados. Oye un cometa gritar. “Arrogante yo“. “Cagon, te vas de bruces“.
Su cabeza esta llena de grietas, cubierta de farsas, el presente repite el pasado y el tiempo no para. “Vos me estas mirando y yo voy a caer, colgado en tu sien, desaparecer una vez mas. No me ves pero ahí voy, detrás de tus pasos y huellas, ahí voy, en busca de mi prisión con llaves que solo cierran“. La lluvia de nuevo le pega de frente con sus piernas que tropiezan sus rodillas. Cada vez que llega a la esquina es otra cuadra que debe recorrer, detrás de una esperanza eterna. Un pacto para vivir, le propuso. En los restos del amor que quedaba en aquella conversación. Un camino recto y simple para sobrevivir. Ella no acepto. Se paro y se fue. No solo quería acostarse. Se lo dijo. Desenlace en un cuento de terror, que ahora lo trae caminando. Buscando ya casi otro cuerpo, otra voz, consumiendo inviernos, para salir de ella, intoxicado, loco y sin humor.
No me hubieras besado esa noche, porque esa misma noche encontré el amor. Como te extraño mi amor porque será, me falta todo en la vida si no estas. Te extraño tanto que voy a enloquecer“. Confía en el paso del tiempo como otra solución para encontrar la calma, se arrodilla en su pecho para encontrar la ternura perdida, en los brazos ajenos, esporádicos y tarifados. Nadie espera por el. “A ver si alzando las copas forajidas vienen un cielo de enfermeras para lamer sus heridas de amor. Una enfermera del amor. Por las noches la soledad desespera”.
Si hiciera una lista de sus errores. De los menores hasta los peores. Expusiera sus heridas, los fracasos y mentiras. Arriba estaría ella, sus huellas y esa esquina. Con la paciencia del mar esperará y, de sus olas, la confianza y la fuerza. Si hiciera un viaje a sus adentros y sobreviviera a los lamentos. “Necesitaría fuerzas para decir cuanto lo siento”. Si volviera a comenzar, no tendría tiempo de reparar esas huellas y sus esquinas.

jueves, 27 de agosto de 2009

La cobardía de un fuego violento

Los gritos me despertaron bruscamente. Levanté la cabeza y mi litera estaba ahí, frente al kiosco sobre Avenida Corrientes. Con los ojos entrecerrados alcancé a ver el humo que salía de un edificio, en frente en diagonal. Detrás del humo, las olas del fuego iluminaban el techo y las paredes de una habitación del tercer piso. Confuso, no le di mayor importancia y hasta pensé que era hermoso.
Cuando me reincorporé segundos después, la calle ya había sido ocupada por decenas de curiosos y el fuego, violento, ya había tomado ese piso, otros y el edificio continúo. Los gritos y la desesperación de la gente sonaban angustiantes. La velocidad en que se propagaba el fuego era sorprendente. Ojala tuviera esa voluntad en mi vida, pensé.
Había gente que saltaba directamente desde las ventanas para escapar del infierno. Algunos conseguían caer parados. Otros no.
Un policía, algo gordo, salió del edificio y con movimientos laterales de sus piernas, enfrentándo al público, exigía con sus brazos y a los gritos que colaboren en el socorro de las víctimas. Solo unos pocos le hicieron caso.
Tomé en dirección hacía la esquina, corriendo, dejando atrás los pocos harapos que hacían mi cama. Sentí vergüenza de mi cobardía, pero no creo que alguien se haya dado cuenta.

martes, 18 de agosto de 2009

Romance de Guillermo y Pamela (por Daniel Perez)

El romance comenzó
De manera muy humana;
Guillermo tenía un amigo
Y el amigo tenía una hermana.

Señorita muy valorada,
Rubia, menuda, galesa,
Dueña de muchas virtudes
Y de ojos color turquesa.

No quiero entrar en detalles
Ni mencionar cierta esquela,
Baste decir que Guillermo
Se encandiló con Pamela.

Ella entonces cursaba
Su querida psicología
Mientras él tragaba libros
En la facu de abogacía.

El asunto no fue fácil
Porque vivían muy alejados;
Saltaban de bus en bus
Como bichos enamorados.

Fueron pasando los años
Y la cosa se empiojaba;
La novia andaba ceñuda
Y el novio se le escapaba.

Cuando él se recibió,
Rápido como un potrillo,
Ya no podía esquivar
El asunto del anillo.

Pero siempre existen recursos,
¿Quién dijo: no hay tu tía?
Guillermo se puso bravo
Y empezó una maestría.

Había que esperar también
El título de Pamela,
Para llegar al altar
Sin deber nada a la escuela.

En resumen, caballeros,
Siete años duró el noviazgo,
Muchos ya se olfateaban
La llegada del hartazgo.

Pero el novio era de ley;
Rápido como una flecha
Compró el anillo un día
Y la cosa estuvo hecha.

Pamela, mi dulce flor,
Mi hermosísima princesa,
Quiero casarme con vos
Y poner sushi en la mesa.

Quiero una linda fiesta
Con champán y con helados,
Para que chupen y bailen
Toditos los invitados.

Así empezó la historia
De este lindo casamiento,
A las promesas sinceras
No las disipa el viento.

(Daniel Perez) - Ingresar aquí.

jueves, 13 de agosto de 2009

Empanada

"Decí "Empanada"...Estoy embarazada" (Alfredo Casero - Tratame Bien - 12/08/2009)

Estampitas

Parroco: ¿Porqué haces eso?
El Alemán: Porque hice una promesa.
(La gente que estaba por ahí, cerca de la puerta de salida, comenzó a mirar curiosa)
P: Para hacer esto me tenes que pedir permiso a mi.
EA: A si?
P: Si. Y además tenés que hacerlo después de la celebración.
EA: Pero no estoy molestando a nadie. Estoy en la salida. Y se las doy a quienes se están retirando.
P: No importa. Una vez que termine, entregas lo que quieras. Pero del lado de afuera. ¿Sabes cual es la mejor forma de cumplirle una promesa a San Expedito?
EA: No, ¿cuál?
P: Viniendo a misa.
EA (visiblemente ofuscado): Mire usted. Y para regalar estampitas del otro lado de la puerta, ¿también le tengo que pedir permiso a usted?
P: Si.
EA: Mire usted.


P: ¿Sos de la zona?
EA: Si (cortante).
P: Tenes que venir más a Misa.
EA: Aha (con cara de orto).
P: Te enojaste…
EA: Por supuesto.
P: ¿Por que?
EA: ¿Que le parece? Ud. no es quien para venirme a decir si puedo repartir estampitas o no, ni adonde. La Iglesia en definitiva no es suya.
P: Si, es mía…y tuya.
EA: Entonces tengo todo el derecho de regalar estampitas.
P: Si.
EA: Y tampoco tiene el derecho a decirme lo que prometo, a quien le prometo y como lo cumplo.
P: Te enojaste…
EA: Por supuesto.

martes, 4 de agosto de 2009

Segundo trago

"Cuando los hielos del wiskey se derriten, se forma un segundo trago" (The Office).

Tintorro

"¿Y porqué estas en el baño tomando vino?" (P.L., 01/08/2009).

lunes, 20 de julio de 2009

Prioridades

"¿Que preferís? ¿Tener razón o ser feliz?" (I. Williams, MSN).

Corriente

"Así es, mi amigo, me he cansado. He luchado contra esta corriente y he resuelto renunciar. Podría salirme del curso del río y tomar aquellos caminos pero, en el fondo, es cierto, el agua es mi lugar. He perdido y son inútiles mis brazadas en contrario. Todo lo quiere, todo lo puede, y todo lo consigue, este caudal revoltoso, rebelde y dictatorial. Mas que decidirme, me he dado cuenta. Lo he comprendido. No tiene sentido, si uno quiere vivir su humedad, el contrariar su viveza. No lleva importancia cualquier esfuerzo en contra sentido. Quedan muy pocos salmones y, sin dudas, yo no soy uno de ellos. Este río sordo pero no mudo ha logrado doblegarme. Ha encontrado mis flaquezas, acabó con mis reservas, conquistó mis voluntades.
Es así mi amigo, hoy se abre otro camino. El camino de la corriente, el pasaje del silencio y la ruta de la singularidad
".

jueves, 16 de julio de 2009

Olvido

Miré, en el fondo, el espacio vacío de la cómoda y allí estaba.
Un sentimiento escondido, de varios años hasta ver la luz.
Caído y olvidado, estaba cubierto en polvo y susurros, como si me quisiese decir algo y sus voces se hubiesen retirado, hace tiempo.
Lo tomé con ambas manos y lo puse frente a mi. Lo miré con ternura, y le dije que me perdone. Le acomodé los suspiros y lo llevé hasta mi oído. Las voces seguían imperceptibles y mi corazón comenzó a ponerse gris.
Tomé una de las lágrimas de mis mejillas y humedecí sus labios. Volvió a intentar hablar. Esta vez el hilo imperceptible de voz, logró reforzarse hasta emitir algún sonido engañoso.
Caí sobre mis rodillas y no pude contener el llanto y mis voces de lamento. El pecho cerrado encorvó mi espalda y apoye el sentimiento sobre mi boca.
Lo miré nuevamente y fue él quien tomó varias de mis lágrimas para refrescar su cara.
Me hizo señas para que me acerque. Lo hice hasta apoyar una de mis mejillas contra él.
Me abrazó y se apoderó de mi, mientras mis manos fueron a cubrir mi rostro.
Se acomodó frente a mi oído nuevamente y susurró con vigor: “Soy tu tristeza”.

El pez por la boca muere.

6 de Febrero de 2009.

Gaby, fanático de River, 45 años: Este campeonato, bosteros, olvídense. Con el Muñeco y el Ogro Fabbiani, son boleta.
Yo, sosteniéndo el celular en alto con la función de grabador encendida: ¿Y que me decías del Milán?
Gaby: ¡También! El Manchester, el Milán…¡que vengan todos! El Fenerbache, ¿cuál mas? El “Ackman” holandes. Que venga el Porto, el Porto…

miércoles, 8 de julio de 2009

Valores

Millions of people, everyone out for themselves.
Can this really be the only way?
No.
Here's to honour;
and to gallantry, long may it live.
Here's to doing the right thing,
to giving a damn.
Here's to the straight-talkers;
who give their word,
and keep it.
Here's to freedom,
wherever you find it,
and to knowing the true meaning of wealth.
Here's to the brave among us;
Here's to a code of behaviour
that sets certain men apart from all others;

Here's to us.

(ver video)

Subtelandia

El que escucha música con auriculares, mueve la cabeza y toca una batería imaginaria. El que se hace el dormido para no ceder su asiento. El que agacha la cabeza para no ceder su asiento. La señora que resopla porque no le ceden el asiento. El que quiere sentarse aunque solo haya 10 cmts. de espacio. La petisa que llega cagando a las arandelas para agarrarse. El nene que te quiere dar un beso. La que quiere subirse antes que se baje la gente. El que se sube y mira para todos lados en busca de un asiento libre. El que se tira de cabeza para sentarse, una vez que ve ese asiento. El que se encara la minita del vagón, de parado y de la nada. Los que hacen sonrisas escuchando al lancero. La minita que se hace la boluda pero le sigue el juego. El que se agacha para ver el cartel de la estación. El que entra corriendo para que no se le cierre la puerta. El que no llega y se engancha con la puerta por la mitad cuando esta cerrando. El turro del guarda que le cierra la puerta a ese boludo. El que empuja para entrar. El que lo putea y le dice “¿¿¡¡Donde queres que vayamos, la puta que te parió!!??”. El punga que esta vestido con traje mersa y camisa de colores vivos, y relojea para ver a quien puede afanar. Los turistas que estan con caras de contentos. La parejita que va apretando. Las adolescentes que gritan. Los freaks. Los que miran a los freaks. El que se la pasa mirando a las minitas que están buenas. El que se queda dormido, se despierta en una estación y sale corriendo. El que le pedís permiso y no se corre. El que pide permiso y el que no. El que va en su mundo, mirando a la nada. El que le lee el diario al de al lado. El que mira a todo el mundo.

Briganti

Hombre (sentado en un sillón, de espaldas a la vidriera): ¿Cuanto sale esa? (señala el par de botas que tiene su mujer en la mano).
Mujer: $650.
Hombre: ¡Epa! (Dirigiéndose al vendedor) Te hago una pregunta: ¿No hay botas de montar, como quiere ella, entre $300 y $400 y pico?
Vendedor: No, van desde $500 a $700 aproximadamente.
Hombre: ¿Entonces porque ponen un cartel en vidriera que dice “Botas $249”?
Vendedor: Porque es este modelo (señalando un par de botas cortas, de suela de goma, visiblemente inferiores), pero solo me queda en 43.
Hombre: (dirigiéndose a la mujer) Son horribles.
Mujer: No me gustan.
Hombre: Ya se. A mi tampoco. Además, ¿que mujer calza 43?
Mujer: No se, Gordo. Yo no.
Hombre: Ya se. ¿Y la que estaba acá atrás en vidriera, Gorda? (señala para atrás con el dedo pulgar).
Mujer: Son las mismas de $650.
Hombre: ¿Son las mismas? (se da vuelta sobre el sillón).
Mujer: Si.
Hombre: A ver (toma el par de botas que estaban detrás, expuestas en vidriera)…Tenés razón.

Dueño: (se acerca presuroso al Hombre) ¡Señor! Todos los productos que están en exposición, también están en el salón para que usted los vea.
Hombre: …
Dueño: Ese producto también lo está.
Hombre:…
Dueño: …
Hombre: ¿Usted me esta diciendo que deje la bota entonces?
Dueño: Así es (cortante y serio).
Hombre: ¿Y porque no me lo dice directamente? (se para con la bota aún en la mano).
Dueño: Por que no le puedo decir eso…
Hombre: (visiblemente enojado) ¿Porque no?
Dueño: (visiblemente alterado) Por que se lo tengo que decir de otra forma, de buena manera….
Hombre: Bueno, no lo hizo. Está haciendo un escándalo porque levanté la bota un segundo.
Dueño: Deje la bota, señor (tendiendo su mano derecha).
Hombre: Acá tiene su bota de mierda…
Dueño: Gracias.
Hombre: Somos clientes con mi familia. Sepa usted que hemos comprado muchísimas cosas en este local. No me merezco un trato así. Es la última vez que piso este negocio.
Dueño: Me parece muy bien (dejando la bota en la vidriera).
Hombre: (tomando de la mano a su mujer, en dirección a la puerta) Viejo histérico de mierda.

Dueño (por lo bajo): Pendejo pelotudo.

lunes, 6 de julio de 2009

El frío sudor

El frío sudor llega, a veces, de imprevisto.
Se posa vacía y desnuda, entre los ojos,
y se lleva el color de las mejillas.
El frío sudor esta en el sur, corriendo por las calles.
Pensando una buena excusa para que digas.
Y no pienses que esto ha sido injusto.
El frío sudor de tus ojos, aprieta tu sien,
y hunde las heridas.
El silencio apagado de febrero y en las luces de la fiesta,
estará ella volando entre nosotros. Vendrá a visitarte
Y contarte que ha estado contigo. Sentirás su presencia,
Y dirás que nunca se ha ido.
El frío sudor hoy te asusta y te deja entre sollosos.
El frío sudor nos ha dejado mudos, buscando palabras,
consuelos y respuestas.

viernes, 19 de junio de 2009

Ojos

Soy el que esta sentado en la silla de madera, junto al sofa. Soy el que tiene un fernet en la mano y trata de iniciar conversacion con el resto de los presentes, quienes insisten en mirar la pantalla y realizar sonidos alegoricos ante cada intervencion de sus personajes.
Soy el que cada par de minutos pide que se dejen de hinchar las pelotas y las miradas dejen de ser unidireccionales para ser redondas.
Soy el que niegan e insultan despues de cada una de esas intervenciones.
Soy el que piensa "no vengo nunca mas".
En esta era digital, sigo pensando que una reunion de amigos requiere de eso y no de mucho mas que ciertos elementos de copetin. No deberia hacer falta una pantalla. Menos un complejo sistema de computación.
Tengo para mi que estos sistemas atentan contra las relaciones humanas. No las atraen. No las fomentan.
Soy el que escribe en su blog respecto de las maldades de estos juegos por computacion. Y tambien es insultado. Vayanse uds ahi donde me mandan y dejenme de joder con sus jueguitos de computación. Fucking Playstation.
Yo prefiero estar en la vereda de los que se miran a los ojos.

jueves, 18 de junio de 2009

Eine schwarze Rose

Eine schwarze Rose Leben auf dem Altar der Erinnerung.
Hat gekrackte die Blüten von Salz und weint.
Withers, Biegen auf die Sonne aus dem Fenster
Und atmen den Staub der Jahre.
Die Stammzellen, trockenes Wetter, hat keine Dornen.
Nur beschädigt und verletzt und Trauer in ihrem Auftreten.

Longitud

"Ni que la tuviera tan larga che (si la tuviera larga andaría en bolas por la vida, quizás una bufandita para la garganta)" (Escoces dixit).

miércoles, 17 de junio de 2009

La soledad (in)segura

Juan Carlos tiene 36 años y es arquitecto, de vocación escritor. Es una persona dura, rayana la agresividad. Tiene personal a cargo en la empresa donde trabaja. Con ninguno de ellos logró generar una relación amena. En general es inseguro y, por eso, autoritario. No suele aceptar críticas y es reacio a delegar funciones. Como primera medida, desconfía de la gente y se deja llevar por primeras impresiones, siempre negativas.
Por las noches escribe en un blog, parecido a este. Se hace pasar por un adolescente, oscuro y perdido. Escribe sobre todas sus frustraciones, secretos y miserias, esperando que alguien le conteste en los comentarios. Muchas veces siente la necesidad de contarle a sus conocidos sobre su espacio, único medio que lo hace sentir orgulloso. Necesita mostrar que también él puede generar sentimientos francos, sinceros y sensibles. Siente orgullo por las decenas de comentarios que despiertan sus textos, pero a su vez lo invade la tristeza al advertir que todos ellos provienen de desconocidos que nada tiene de real en el mundo en el que él vive.
Es soltero y no tiene ningún plan serio a la vista. En general, se siente una persona sin atractivo físico e incapaz de gustarle a alguien. Ha desistido de las citas a ciegas. En todas ha fracasado. También ha abandonado las salidas nocturnas, desilusionado de sus resultados. En sus ojos se advierte que es lo primero que piensa cuando le presentan a alguien.
Por las noches se acuesta temprano para no pensar en sus vacíos. Así vive Juan Carlos, en su departamento de tres ambientes y oficina de puertas cerradas. Cubierto de inseguridad, impotencia, soledad y frustración. A veces lo recuerdo y me invade la pena. Me consuela pensar que, algún día, advertirá que la causa de sus tristezas es su inseguridad con sus defensas.

martes, 16 de junio de 2009

Aullidos

Tarde de sol. El Super 11 se eleva por el carril izquierdo de Panamericana a la velocidad que el viento y sus suspensiones lo permiten. Vibran el motor y sus venas. Tarde de fútbol, tarde de amigos. Mate, charla de minas y otros menesteres masculinos. Está por comenzar el tema del disco, se bajan las ventanas y se sube el volumen al máximo. “Bueno, primeramente quisiera saludar… AL VICIRIERPRESENTIQUISARAKAR....”. Aullidos con cuerpos que salen por la ventana acompañando al burrito sencillo, risas y un sábado que llena el corazón.

(Saludos Dieguito, a ver si te dejas de joder y volvés a casa).

jueves, 11 de junio de 2009

Recuerdos de invierno

Este fin de semana nos vamos al campo de mis suegros con mi familia, me dijo ella, ahora, antes de que empiece el frío”.
La abuela hervía el agua en noches como esas y le preparaba a Benajmin su bolsa de agua caliente con forma de gatito. Jugaba con él mientras se sacaba los dientes postizos e iba a su cama a meter la bolsa felina. En el calentador de kerosén de la cocina se cocían semillas de girasol que comían todos ávidamente. El abuelo le convidaba a Marcos sus gomitas de menta. La televisión daba las imágenes del noticiero rural de Bahía Blanca.
Al rato – temprano, siempre – era momento de enfrentar la fría cama. En realidad, para Banjamín, era la oportunidad de distraerse un poco y olvidar la oscuridad mas pesada que conoció. Corría la bolsa con las piernas de un lado al otro. Tenía que matar el “friíto”. El silencio de la calle también era profundo, intenso.
La mañana y el café humeante sobre la mesa – el mejor del mundo -, el abuelo llamándolo doscientas veces a Marcos para que se levante. Todos leyendo “La Nueva Provincia”, muy abrigados, y de brazos cruzados. La abuela yendo y viniendo. Y Benja esperando que el abuelo salga y le diga que, en la chata y sobre sus rodillas, maneje el volante.

martes, 9 de junio de 2009

Reicito Atchis y la Protectora

El infante, Reicito “Atchis”, se escondía en su fortaleza, asustado por el temor de los ataques. Las paredes de su reino pendían solo del equilibrio y él, encerrado, solo confiaba en su Protectora. Reía y lloraba, de la alegría a la tristeza, ánimos que cambiaba solo cuando la veía a ella.
El terrible enemigo acechaba y planeaba su secuestro, siempre impedidos por su dulce Protectora.
El infante Rey, regordete, blanco y rosado, se sentía preferido y feliz, a pesar de los peligros. Ella siempre lo cuidaba, ella siempre lo abrazaba. Amor y ternura es todo lo que ella inspiraba.

Muchas cosas cambian. Otras no tanto: tu dulzura y cuidado siguen estando. Feliz cumpleaños, “Tatita”.

lunes, 8 de junio de 2009

Vestido para el olvido

Lo miré en forma despectiva mientrás se subía el pantalón, apurado. Asumí que estaría pensando las palabras que iba a decir, mientrás se abrochaba la camisa. Me anticipé prendiendo el televisor. Arrepentida, me cubrí con las frazadas hasta la pera y empecé a cambiar de canal. Hizo varios viajes del baño a la pieza. Sacó algo de la heladera y lo volvió a poner. Volvió al cuarto otra vez. Pensé que por el horario y sus zapatos de taco de madera, el de abajo no estaría muy contento. Advertí que era una situación repetida y quería facilitarnos las cosas. Reflexioné sobre los pensamientos antagónicos que dependen del momento. Me saludó con un beso en la mejilla. Se puso el abrigo y salió de la habitación. La puerta de entrada sonó seca. “Nunca más también debe estar pensando", me dije. Apagué el televisor. Me di vuelta en la cama, apurando el sueño para que el despertar se vista de olvido.

A nada...

En vistas del cotejo del sábado, lo observado en la altura de La Paz y en el convencimiento de que varios carteles alegóricos y valientes no conforman un correcto planteo táctico, me pregunto para que ha sido designado el Sr. Carlos Salvador Bilardo conjuntamente con el Sr. Diego Armando Maradona.

Seré breve: dos lineas de cuatro, con dos laterales que vayan. Masche y Gago en el medio, con dos volantes por las bandas, que vayan y/o jueguen (sugiero la fiera Rodriguez y Lucho Gonzalez). Arriba Messi y Carlitos (en su defecto Higuain).

Positivo

No te ciegues en negatividad. No cierres los ojos cuando amanece.
No pienses que todo esta perdido ni creas que se ha arruinado.
No vayas en contra de tu energía. No corras contra tu corriente.
No busques donde no hay salida. No cierres sus puertas antes de tiempo.
No creas que todo es malo. No sientas que todo es culpa.
No veas todo oscuro. No pintes todo de negro.

sábado, 30 de mayo de 2009

Ayer, hoy, Los Piojos y lo perdurable.

En diciembre de 1996 mi hermano, recién venido de buenos aires, me entregó en mano el nuevo disco de una banda que estaba destinada a durar: Los Piojos y su Tercer Arco. Ese mismo día, quizás descubriendo mi adolescencia, comenzaba mi primer fanatismo por la música.
Algunos meses después, sería yo el que comenzaría mis primeras armas en ciudad capital, y con ella conocer a mis futuros mejores amigos.
Los Piojos y yo vivimos, quizás contemporáneamente, nuestro propio crecimiento personal.
Trece años después, hoy, se despide aquella banda de mi corazón.
Cómodo, sentados a la mesa del Ruso, tomando los vinos de mi próximo casamiento, vemos como no se quieren ir.
No puedo dejar de pensar que algunas cosas, destinadas a la gloria, se terminan. El Ruso, Diega y yo, seguimos brindando por lo que vendrá.

viernes, 29 de mayo de 2009

Zoogimnasio

El que conversa y no hace nada. El que suspira fuerte. El que está TODO chivado. El que usa ropa elastizada tipo ciclista. El que hace ruido cuando carga y descarga las pesas. El que solo esta trabajado en el torso y tiene piernas de “escarbadientes”. La que usa calzas pero se pone un buzito en la cintura. La que va a levantar pibes. El que va a levantar pibes. El profe. El tímido que recién empieza. El que se mira al espejo todo el tiempo. El que corre en la cinta doscientas horas. El que deja todas las maquinas mojadas con su sudor. La señora gordita. Los que “tirotean” a la del buzito. El gorila que levanta dos mil setecientos kilos y más. El que inventa ejercicios. El que va con el papelito de la rutina a todos lados. El que deja las pesas por cualquier lado. El que va todos los días. El que escucha música con auriculares y canta. El que se detiene a ver todas estas cosas…

Nosotros egoístas

Nosotros egoístas, amigo, te fuiste y nos has dejado solo, con el tiempo y los pensamientos. ¿Te diste cuenta de los vacíos de tu ausencia? ¿Viste nuestras almohadas humedecidas por las noches? Es bello aquello que dejaste pero el recuerdo amargo de tus gestos, martillando en nuestras mentes. Palermo, los tambores sin consuelo y nosotros egoístas. Volverás en cada repique del cuero tibio y nuestras búsquedas en el fondo. El as del ritmo. Hoy ya no somos los mismos.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Peña Don Segundo Barrientos

Desde este espacio se saluda y alienta la creación de la Peña Don Segundo Barrientos.
A todos mis amigos con vivienda o destino en la Ciudad de Trelew, sugiero su lectura.

martes, 26 de mayo de 2009

Bocina

La bocina del vehículo amarillo y negro sonó cortita y lasciva. La cabeza asomaba por debajo del espejo retrovisor, oscura, lúdica. Los dientes sonrientes brillaron pese a todo.
El muchacho en la parada tuvo pensamientos racistas y despectivos. “Piropos para bañarse”, recordó una vieja definición.
La muchacha encorvada, timorata, con anteojos y el pelo sucio, de evidente baja autoestima, sonreía y se tapaba la boca torpemente.

Piedra

Los bogas de Farreira son unos truchos. Muy poco profesionales. Le sacaron a lo largo de todo el proceso como tres palos limpios. Y no hicieron nada. Bah, le mintieron todo el tiempo. Unos chantas”.
El emisario de Su Señoría, abogado también, informaba cuales eran las condiciones del “número uno” para que la sentencia salga favorable.
La decoración de la paqueta confitería también era de piedra.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Cambios

Sentado en su silla de hierro, color marrón, con solo sus hombros apoyados sobre el respaldo y sus largas piernas estiradas y juntas allá a lo lejos, los miraba a todos y a cada uno de ellos.
Había ido con ganas al encuentro después de tanto tiempo. Quería saber como estaban y escuchar de sus bocas las novedades que le habían comentado por ahí.
Mientras los miraba y pensaba en el tiempo que había pasado, se dio cuenta que fue solo eso: tiempo.
Sus personalidades no habían cambiado: el mentiroso, el simpático, el soberbio, el vanidoso, el pirata, el buen tipo, el ambicioso, el jodón, el fiestero, el imbécil. Todas ellas estaban ahí, escondidas detrás de sus caras amigas.
Un doble sentimiento lo invadió, contradictorio: la alegría del recuerdo y la tristeza por la inmutabilidad.
Pensó entonces, nuevamente, en el paso del tiempo y su porque. Advirtió que nada es casualidad, y las distancias no tienen un solo responsable. "La amistad es de iguales o hace a iguales", recordó que le habían enseñado.
Cuando lo invitaron a entrarse aún más en la noche, prefirió volver a casa al calor conyugal.

martes, 19 de mayo de 2009

Orgullo y soledad

Finalmente he entendido algo – me dijo el viejo mirándome desde abajo, levantando mínimamente su cabeza. Se frotaba las manos, a pesar de usar unos viejos y sucios guantes de lana que, por el tiempo, habían pasado a ser morados. Estoy cansado de la soledad de este camastro. Me he visto dormirme frente a la ventana más de una vez, esperando que se vean doblar por aquella esquina las luces de un auto que me venga a buscar. Ahora sé que es tarde y no podré remediar mi situación.
La silla de ruedas, en ese momento, estaba posicionada en paralelo a la cama, con el respaldo sobre la pared color celeste. El anciano dejó de frotarse y necesitó empujar las ruedas cuatro veces para llegarse hasta la ventana de siempre, pasatiempo preferido para esperar la muerte.
He estado equivocado, y vea usted joven que recién hoy termino de darme cuenta. Y lo hago en este cuarto solitario de un albergue rancio, como sus ocupantes. Sepa escuchar mi consejo – dijo enderezando la silla levemente en mi dirección, mientras yo tendía la cama – y advierta que hay sabiduría en mi palabras.
Me detuve un momento para esperar que empiece a hablar así podía continuar con mis tareas. Ya era cerca del mediodía, faltaban solo dos horas para mi cambio de turno. Tenía que terminar de acomodar todo el segundo piso. Lo miré y el viejo continuó: En la vida uno tiene que ser feliz. Siempre y sin excepción. Hay muy pocas obligaciones que son mas importantes que eso y comprenderá con el tiempo que su cumplimiento también lo hace feliz. Sepa que para pelearse esta la vida. Comprenda, que ahora puede, que la familia es lo más importante. Afuera de eso, no hay más. Yo no lo entendí y así lo estoy pagando. Peleado con todos y contra nadie en particular. Peleado conmigo mismo ahora por no haber entendido lo importante.
Dejó de hablar. Miró la ventana y junto sus manos nuevamente.
Cuando terminé de acomodar el cuarto, fui en busca del escobillón y me dirigí hacia la puerta. Estando por cruzar el umbral, retomó: la vida son sentimientos y emociones, nada más. Es sentirse bien con uno mismo y con los que lo quieren. El resto son anécdotas que el mismo tiempo se encargará de borrar. Si hay algo que lo incomoda o lo pone nervioso, va por mal camino. La vida es plenitud. La vida es felicidad. El orgullo solo se lleva bien con la soledad, y no es una amiga que le guste tener. Conserve su alma y su familia. Nada más. Sépalo que tiene tiempo. Después no diga que no fue avisado.
Le dije que si con la cabeza y cerré la puerta.
Me hubiese olvidado pronto de todo ello sino hubiese encontrado la habitación vacía, la mañana siguiente, en mi turno de limpieza.

viernes, 15 de mayo de 2009

No tan distintos

Me enseñaste a manejar, a jugar al fútbol, a las escondidas, a andar en patineta. A ser niño, joven y varón. Te admiré no siempre en silencio.
Te imité en mil cosas, hasta la forma de caminar, hablar y hacer reír.
Somos muy distintos, pero no hay muchas personas a las que me parezca tanto.
Pocos consejos son tan bien recibidos como los tuyos.
Hubo un tiempo en el que te extrañé mucho.
Hoy estoy contento por ser conciente de ello, la importancia de las cosas simples.
Y el futuro se muestra prometedor.
En tu día, un abrazo del alma.

martes, 28 de abril de 2009

Cinta

La cinta daba de frente a un gran espejo. Sobre el espejo un cartel con la leyenda “El uso de las cintas para correr no puede exceder de 20 minutos. Sin excepción. No comprometa al personal. Gracias”. Cuando el reloj de la cinta alcanzó el minuto 21, el joven se le acercó y dijo:

- Señora, ¿le falta mucho? Me gustaría usar esta máquina…
- ¡30 minutos! –
en forma cortante.
- Pero el límite son veinte minutos –
dijo señalando el cartel.
- Ah, no se, es lo que me indicaron.
- Esta bien, pero el cartel es claro.
- Es lo que me indicaron…
- Bien. Me parece que es claro. Igualmente consulto con el personal como hacemos en este caso –
dijo mientras se daba vuelta en busca del encargado del lugar.
- No hables con nadie – alcanzó a decir la señora, mientras el joven se alejaba.

El flaco de bigotes, con reglamentario equipo de gimnasia, estaba charlando con un par de inflamados, de esos que gustan hacer ruidos con las pesas cuando terminan sus ejercicios.

- Disculpame, ¿como es el tema de las cintas? El cartel dice 20 pero la señora que esta corriendo dice que va a estar 30 minutos.
- Esa máquina te deja correr un poquito más.
- ¿Como que “te deja”?
- Claro, te permite marcarle 30. Las otras no.
- Entonces el cartel no corre.
- Si, corre, pero no quiero generar un conflicto justo con esa mujer. Espera un ratito y después corres.


El joven se sentó y mientras insultaba y mascullaba bronca por lo bajo pensaba la definición del argentino medio: “permanente y constante constrictor de las normas”.

viernes, 24 de abril de 2009

Licencias

La conozco. Ya hace varios años. A través de sus gestos anticipo sus respuestas. Sus caras me indican señales, de avance y stop. Puedo saber, casi con certeza científica, cuando reclamar algo, hacer un chiste indiscreto o hasta consultarla sobre sus cuestiones más privadas. También sé cuando callarme la boca y dejarla hablar. Incluso advierto cuando solo me usa en sus insultos para canalizar frustraciones veladas. Ese conocimiento me ha convencido que lo mejor es respirar profundo y contar hasta mil, esperando solo que vengan sus disculpas del caso y reflexión posterior. O que solo pase el temblor.
No he vuelto a contrariarla. No he vuelto a responder sus insultos. Jamás me he permitido liberar esa caterva de crudas respuestas, que tantas veces repasé en aquellos mil segundos. Licencias que ni mis amigos disponen. Licencias que hacen a la paz mental. Un "si" vale más que la razón.

jueves, 23 de abril de 2009

Desaciertos

- Como era tu nombre?
- Verónica.
- Vos estas en Recursos Humanos, no?
- No, en técnica.
- Ah, vos estas cerca de la oficina del Ingeniero Miranda.
- No, de la de Gandía.
- Ah…Me pareció otra cosa. Pensé que hoy te había mandado un mail a vos.
- No, a mi no. ¿De que era?
- No, de algo aburrido. Algo de ingenieros. Je je. Vos no sos ingeniera, no?
- Si, civil.
- Ah. Mira vos. ¿Bajas acá?
- Si. Nos vemos.
- Nos vemos.


Incluso ese diálogo hubiese sido más cómodo que el aturdidor silencio de ese ascensor. Meditó varias cuadras sobre la situación. Jamás tendría el valor. Ella lo merecía.

miércoles, 22 de abril de 2009

Tus deseos son órdenes

Hoy me levanté con una calma pesada en el pecho. Sentí que había un aire especial en mis pulmones. Mi saliva tuvo un gusto distinto y mis pasos sintieron la ansiedad de un tropiezo. Recordé con los lujos del detalle uno de los sueños que había tenido. Un anciano de cuerpo marchito, se me acercó con la bondad de un abuelo. El fondo blanco de sus pasos me dio paz. Sus ojos claros me expresaron dulcemente el amor de sus palabras. Se acercó a mi pecho, dándose fuerza con su bastón gastado e intentó levantar su boca hasta la proximidad de mi oreja. Cuando me incliné levemente, apoyó su mano izquierda sobre mi antebrazo derecho. La sentí calida y amistosa. Con voz baja pero firme me dijo: “Voy a casarme; a tener cuatro hijos, un lindo auto y una casa con vista al mar. Voy a soñarlo y a vivirlo, como me aconsejaron. Voy a hacerlo todo porque así lo quiero y propongo. Voy a jugar el deporte que siempre quise, hasta que mi cuerpo ya no pueda hacerlo. Aprenderé el idioma de mi familia, aunque tenga que intentarlo mil veces. Voy a recibir un salario merecido, justo en el límite de mis pretensiones y, además, otras sumas vivas por mi ingenio. Voy a disfrutar de ese mar de verano por el resto de mis días, en todos ellos. Voy a dejar atrás este calor sofocante y peinaré mis pelos contra el viento del sur. Por que así lo quiero, así lo sueño y vivo. Así me lo aconsejaron. Pedro, Ana, Jazmín y Mateo, uds. que están viniendo, sepan que los estamos esperando con los brazos abiertos y los sueños despiertos. Sepan que aquí vendrán, a pesar de todo. La felicidad no puede estar más allá de todo eso. Tus deseos son órdenes”. Desapareció en su manto de paz blanca dejándo conmigo la claridad del futuro conocido.

Miedo

Es común escuchar algún comentario o gracia al pasar sobre mi parquedad. En otras ocasiones directamente tengo que soportar reclamos sobre mi mala educación y mi falta de caballerosidad. No hay una sola enfermera en el Sanatorio que trabaje con entusiasmo a mi lado. También por eso es que terminé por aclarar que prefiero el trabajo de enfermeros en mis salas de operación. Son más difíciles de conseguir, eso es seguro, pero el ambiente es distintos a pesar de haber agregado un par de motes más a mi prontuario en la sala de café.
La secretaría que tengo compartida con otros profesionales del consultorio me trata con respeto y, ocasionalmente, me sonríe falsamente por compromiso. Es esperable: en parte pago su sueldo. Pero a veces me gustaría no sentir sus puñales críticos en los ojos. Como todo, sigue siendo parte del mismo juego.
Mi hija mayor ha dejado de organizar reuniones en casa, cansada que sus amigas la burlen sobre la “amargura” y sequedad de su viejo. Me lo ha confesado alguna vez, ante mi pregunta.
Es mi voluntad, fue mi elección. No tengo miedo a las críticas arteras por la espalda. No me importa la falta de consideración de todas ellas. Nadie me ha pedido que explique el porque. En definitiva todo se ajusta a la decisión que tomé hace mucho tiempo. En algún momento traté ser solo formal, pero no funcionó. Incluso, interpuse una gentil distancia. Eso fue aún peor.
Así es mi suerte, la que yo elegí. Todo lo que cargo, lo hago por consideración. Todo lo que hago, lo hago por ella…Todo porque tengo miedo. Tengo miedo de mí.

miércoles, 8 de abril de 2009

Problema

"Si no sos parte de la solución, sos parte del problema..." (Eduardo Gonzalez dixit).

Delicias de la vida conyugal (...y sin embargo te amo)

- Gordo, ¿Por qué no vas a comprar frutas mientras yo termino de ordenar la cocina?
- No, Gorda, no me gusta ir solo a la feria. Cuando termines eso, vamos juntos, dale?
- No, andá solo.
- No me gusta. Si queres ordenamos acá y después vamos juntos.
- No, estoy ordenando yo. Vos anda a la feria.
Después de diez minutos de discusión, él agarra la billetera para salir y ella le dice “voy con vos”.
- No, ahora quedate. Me rompiste las pelotas toda la mañana para que vaya solo, así que ahora quedate acá, yo agarro mi ipod y me hago tranquilo la cola de media hora con todas las viejas en la feria roñosa esa.
- No, te acompaño – con cara de orto.
- No, ahora no quiero – con más cara de orto.
Después de otros diez minutos de discusión, él vuelve a tomar la billetera de arriba de la mesa y le dice “bueno, esta bien, Gorda, como vos quieras. No discuto más. Hagamos lo que vos quieras. Vamos”.
- No, me quedo – con cara de orto.
- ¿Que? – con estupor.
- Me quedo ordenando – dice ella agarrando una almohada de la cama deshecha.
- ¿Quién carajo te entiende? – pregunta él, al borde de la locura.
- Claro, yo siempre tengo la culpa de todo – expone ella su muletilla habitual.
- No, Gorda, está bien. La culpa es mía. Traigo frutas – vuelve a tomar la billetera, se coloca los auriculares y eleva el volumen del ipod.