martes, 28 de abril de 2009

Cinta

La cinta daba de frente a un gran espejo. Sobre el espejo un cartel con la leyenda “El uso de las cintas para correr no puede exceder de 20 minutos. Sin excepción. No comprometa al personal. Gracias”. Cuando el reloj de la cinta alcanzó el minuto 21, el joven se le acercó y dijo:

- Señora, ¿le falta mucho? Me gustaría usar esta máquina…
- ¡30 minutos! –
en forma cortante.
- Pero el límite son veinte minutos –
dijo señalando el cartel.
- Ah, no se, es lo que me indicaron.
- Esta bien, pero el cartel es claro.
- Es lo que me indicaron…
- Bien. Me parece que es claro. Igualmente consulto con el personal como hacemos en este caso –
dijo mientras se daba vuelta en busca del encargado del lugar.
- No hables con nadie – alcanzó a decir la señora, mientras el joven se alejaba.

El flaco de bigotes, con reglamentario equipo de gimnasia, estaba charlando con un par de inflamados, de esos que gustan hacer ruidos con las pesas cuando terminan sus ejercicios.

- Disculpame, ¿como es el tema de las cintas? El cartel dice 20 pero la señora que esta corriendo dice que va a estar 30 minutos.
- Esa máquina te deja correr un poquito más.
- ¿Como que “te deja”?
- Claro, te permite marcarle 30. Las otras no.
- Entonces el cartel no corre.
- Si, corre, pero no quiero generar un conflicto justo con esa mujer. Espera un ratito y después corres.


El joven se sentó y mientras insultaba y mascullaba bronca por lo bajo pensaba la definición del argentino medio: “permanente y constante constrictor de las normas”.

viernes, 24 de abril de 2009

Licencias

La conozco. Ya hace varios años. A través de sus gestos anticipo sus respuestas. Sus caras me indican señales, de avance y stop. Puedo saber, casi con certeza científica, cuando reclamar algo, hacer un chiste indiscreto o hasta consultarla sobre sus cuestiones más privadas. También sé cuando callarme la boca y dejarla hablar. Incluso advierto cuando solo me usa en sus insultos para canalizar frustraciones veladas. Ese conocimiento me ha convencido que lo mejor es respirar profundo y contar hasta mil, esperando solo que vengan sus disculpas del caso y reflexión posterior. O que solo pase el temblor.
No he vuelto a contrariarla. No he vuelto a responder sus insultos. Jamás me he permitido liberar esa caterva de crudas respuestas, que tantas veces repasé en aquellos mil segundos. Licencias que ni mis amigos disponen. Licencias que hacen a la paz mental. Un "si" vale más que la razón.

jueves, 23 de abril de 2009

Desaciertos

- Como era tu nombre?
- Verónica.
- Vos estas en Recursos Humanos, no?
- No, en técnica.
- Ah, vos estas cerca de la oficina del Ingeniero Miranda.
- No, de la de Gandía.
- Ah…Me pareció otra cosa. Pensé que hoy te había mandado un mail a vos.
- No, a mi no. ¿De que era?
- No, de algo aburrido. Algo de ingenieros. Je je. Vos no sos ingeniera, no?
- Si, civil.
- Ah. Mira vos. ¿Bajas acá?
- Si. Nos vemos.
- Nos vemos.


Incluso ese diálogo hubiese sido más cómodo que el aturdidor silencio de ese ascensor. Meditó varias cuadras sobre la situación. Jamás tendría el valor. Ella lo merecía.

miércoles, 22 de abril de 2009

Tus deseos son órdenes

Hoy me levanté con una calma pesada en el pecho. Sentí que había un aire especial en mis pulmones. Mi saliva tuvo un gusto distinto y mis pasos sintieron la ansiedad de un tropiezo. Recordé con los lujos del detalle uno de los sueños que había tenido. Un anciano de cuerpo marchito, se me acercó con la bondad de un abuelo. El fondo blanco de sus pasos me dio paz. Sus ojos claros me expresaron dulcemente el amor de sus palabras. Se acercó a mi pecho, dándose fuerza con su bastón gastado e intentó levantar su boca hasta la proximidad de mi oreja. Cuando me incliné levemente, apoyó su mano izquierda sobre mi antebrazo derecho. La sentí calida y amistosa. Con voz baja pero firme me dijo: “Voy a casarme; a tener cuatro hijos, un lindo auto y una casa con vista al mar. Voy a soñarlo y a vivirlo, como me aconsejaron. Voy a hacerlo todo porque así lo quiero y propongo. Voy a jugar el deporte que siempre quise, hasta que mi cuerpo ya no pueda hacerlo. Aprenderé el idioma de mi familia, aunque tenga que intentarlo mil veces. Voy a recibir un salario merecido, justo en el límite de mis pretensiones y, además, otras sumas vivas por mi ingenio. Voy a disfrutar de ese mar de verano por el resto de mis días, en todos ellos. Voy a dejar atrás este calor sofocante y peinaré mis pelos contra el viento del sur. Por que así lo quiero, así lo sueño y vivo. Así me lo aconsejaron. Pedro, Ana, Jazmín y Mateo, uds. que están viniendo, sepan que los estamos esperando con los brazos abiertos y los sueños despiertos. Sepan que aquí vendrán, a pesar de todo. La felicidad no puede estar más allá de todo eso. Tus deseos son órdenes”. Desapareció en su manto de paz blanca dejándo conmigo la claridad del futuro conocido.

Miedo

Es común escuchar algún comentario o gracia al pasar sobre mi parquedad. En otras ocasiones directamente tengo que soportar reclamos sobre mi mala educación y mi falta de caballerosidad. No hay una sola enfermera en el Sanatorio que trabaje con entusiasmo a mi lado. También por eso es que terminé por aclarar que prefiero el trabajo de enfermeros en mis salas de operación. Son más difíciles de conseguir, eso es seguro, pero el ambiente es distintos a pesar de haber agregado un par de motes más a mi prontuario en la sala de café.
La secretaría que tengo compartida con otros profesionales del consultorio me trata con respeto y, ocasionalmente, me sonríe falsamente por compromiso. Es esperable: en parte pago su sueldo. Pero a veces me gustaría no sentir sus puñales críticos en los ojos. Como todo, sigue siendo parte del mismo juego.
Mi hija mayor ha dejado de organizar reuniones en casa, cansada que sus amigas la burlen sobre la “amargura” y sequedad de su viejo. Me lo ha confesado alguna vez, ante mi pregunta.
Es mi voluntad, fue mi elección. No tengo miedo a las críticas arteras por la espalda. No me importa la falta de consideración de todas ellas. Nadie me ha pedido que explique el porque. En definitiva todo se ajusta a la decisión que tomé hace mucho tiempo. En algún momento traté ser solo formal, pero no funcionó. Incluso, interpuse una gentil distancia. Eso fue aún peor.
Así es mi suerte, la que yo elegí. Todo lo que cargo, lo hago por consideración. Todo lo que hago, lo hago por ella…Todo porque tengo miedo. Tengo miedo de mí.

miércoles, 8 de abril de 2009

Problema

"Si no sos parte de la solución, sos parte del problema..." (Eduardo Gonzalez dixit).

Delicias de la vida conyugal (...y sin embargo te amo)

- Gordo, ¿Por qué no vas a comprar frutas mientras yo termino de ordenar la cocina?
- No, Gorda, no me gusta ir solo a la feria. Cuando termines eso, vamos juntos, dale?
- No, andá solo.
- No me gusta. Si queres ordenamos acá y después vamos juntos.
- No, estoy ordenando yo. Vos anda a la feria.
Después de diez minutos de discusión, él agarra la billetera para salir y ella le dice “voy con vos”.
- No, ahora quedate. Me rompiste las pelotas toda la mañana para que vaya solo, así que ahora quedate acá, yo agarro mi ipod y me hago tranquilo la cola de media hora con todas las viejas en la feria roñosa esa.
- No, te acompaño – con cara de orto.
- No, ahora no quiero – con más cara de orto.
Después de otros diez minutos de discusión, él vuelve a tomar la billetera de arriba de la mesa y le dice “bueno, esta bien, Gorda, como vos quieras. No discuto más. Hagamos lo que vos quieras. Vamos”.
- No, me quedo – con cara de orto.
- ¿Que? – con estupor.
- Me quedo ordenando – dice ella agarrando una almohada de la cama deshecha.
- ¿Quién carajo te entiende? – pregunta él, al borde de la locura.
- Claro, yo siempre tengo la culpa de todo – expone ella su muletilla habitual.
- No, Gorda, está bien. La culpa es mía. Traigo frutas – vuelve a tomar la billetera, se coloca los auriculares y eleva el volumen del ipod.

lunes, 30 de marzo de 2009

Temporada

Señores, ingresen al Outlook y, en Calendario, abran una cita nueva para el próximo Primero de Abril. En el renglón correspondiente ingresen “Comienza la temporada de Wiskey”. Efectivamente, el próximo miércoles arranca la campaña de la noble bebida escocesa.
Tradición comenzada con mi amigo el Escocés, este período de tiempo se desarrolla hasta el día 30 de Septiembre, fecha en la cual comenzamos a buscar el calor de una cerveza bien fría o el vermouth más veraniego de un Martini o un buen fernecito.
Pero vos tomas wiskey todo el año, borracho de porquería” podrá replicar en “Comentarios” algunos de mis amigos. Pues bien, puede ser. En definitiva, un buen Wiskey no debe ser rechazado por el mero hecho de encontrarse fuera de temporada.
Sin embargo, nos gusta la fantasía de darle a la buena malta su plazo de exclusividad, durante el cual podemos ahogar “dos peces de hielo en un wiskey on the rocks”, como dijo el miembro Joaquin, teniendo en la mano el justificativo perfecto frente a la patrona: “¡Gorda, estamos en temporada!”.
Como aneda, recordamos el día que el Escoces decidió acompañar la “picada” con un White House y casi nos agarramos a trompadas en su pieza, terminando a los abrazos y promesas de amistad eterna.
En el recuerdo también lo sumo al Bocha, quien me enseñó a gustar del wiskey – “Jameson”, a la sazón – en una mesa de semana del olvidado “Henry Been” (“Hank” para mi y los Nachos con carne que comíamos con el Palmera).
Finalmente diré en cuanto a gustos personales que, si bien encabezo mi ranking con el negro de Juancito Caminador, estoy esperando al miércoles para adquirir una muestra del fiel representante del bourbon americano: Jack Daniels.
Será que en alguna película me quedó picando la línea: “I´m not alone: I´m with Jack and Johnny”.

El Mentón del Profe

El Profe los citó a todos a la Rectoría durante el recreo. “Bueno, muchachos, el miércoles que viene arranca elIintercolegial. Se juega durante tres días en el gimnasio de la 730. Nos tocó en la zona con la 714 y el Nacional”.
El Profe era Sergio Moussef, preceptor del colegio salesiano de la ciudad y, además, profesor de educación física de esos muchachos en la misma institución. El Gordo, como también le decían, era un tipo muy querido por todos los alumnos del colegio. Era un tipo de unos cuarenta años, con varias temporadas en ambos cargos sobre las espaldas, lo que le aportaba un gran manejo de la inconmensurable maza hormonal que representa un colegio secundario mixto.
A los entrenamientos regulares, le vamos a sumar un par de días más: Lunes y Viernes. El que no pueda porque tiene otras actividades, me avisa, pero espero que estén todos porque quiero trabajar bastantes cosas del equipo”, dijo.
El “equipo” era el seleccionado de Handball juveniles del colegio, tradición de la institución. Si bien el colegio siempre tuvo equipos de Volley y Basket, el Handball el que se preparaba con mayor seriedad y tenía mayor proyección en la zona. El Colegio Padre Juan Muzzio fue, tradicionalmente, un colegio de formación salesiana masculina que, en los últimos años, había sumado señoritas a sus cursos. El Handball era la mayor expresión deportiva de esa casa de formación.
- ¿Y quien va a atajar? – preguntó uno de los chicos. Cristian, no?. La pregunta era porque Julio, el arquero del equipo, se había mudado de ciudad con su familia, y Cristian había sido su suplente durante esos años.
- No, el Flaco – dijo el Profe y señaló con el mentón al pibe menor y desgarbado de tercer año que había ingresado no hace mucho al equipo. Todos lo miraron inmediatamente, sorprendidos, lo que llenó de orgullo y vergüenza al Flaco.
Los entrenamientos se sucedieron en la forma planeada. Esa semana, el Flaco se sintió mejor que nunca. Hubo entrenamientos intensivos para todo el equipo, incluido un entrenamiento especial para los arqueros: ejercicios especiales contra la pared en busca de reflejos; ejercicios físicos intensos, para reforzar la capacidad técnica; fusilamientos con pelota, destinados a quitar el miedo del “pique” de la pelota en el cuerpo.
El masoquismo que supone la posición de arquero es innegable. Pero el Flaco siempre decía que su puesto era el más lindo. “El ánimo del equipo depende del arquero. Si el anda bien, el equipo levanta. Si el arquero se bajonea, no hay rendimiento del equipo que pueda contra ello”.
Sintiendo las palabras escuchadas de su hermano, lo motivaba la alta responsabilidad del puesto, lo que contrasta con las escasas posibilidades de éxito que tiene en su intervención: el delantero generalmente dispara al arco desde poca distancia y con gran violencia, por lo que sus posibilidades de éxito son considerablemente superiores a las del arquero. “Además, el arquero – decía - debe comprometer seriamente su físico, pasible de pelotazos en el rostro, las bolas, el abdomen o las piernas. Así, con pocas chances de éxito, el arquero se las debe ingeniar para superar las estadísticas, con la responsabilidad que implica”.
El día miércoles, comenzó el torneo en la forma pautada. Un momento especial vivió el Flaco cuando el Profe le entregó en el vestuario la camiseta de arquero del equipo con el número uno en la espalda: esa misma camiseta amarilla que le había visto usar a su hermano varios años antes, motivo que lo llevo a decir “arquero” cuando le preguntaron en primer año de que quería jugar en el equipo.
El Colegio Padre Juan no tuvo dificultades para superar con éxito su zona. Cómodos triunfos frente a la 714 y el Nacional, colegios sin mucha tradición en el deporte. El Flaco estuvo a la altura de las circunstancias. El primer partido lo vivió con nervios durante los primeros minutos, conciente de que sus compañeros hubiesen preferido que ataje Cristian, todos compañeros en el mismo curso. Sin embargo, tapado el primer remate, se tranquilizó y atajó bastante bien, ganándose las felicitaciones de todos sus compañeros.
En cuartos de final, jugaron contra el Comercial, uno de los clásicos de siempre. Los del Comercial jugaban bastante bien, aunque generalmente trataban de manejarse un poco más allá del reglamento. El partido, como todos los clásicos con ese colegio, fue áspero. Sobre todo porque el Colegio Padre Juan era el colegio los “conchetos”, de los “curas”, de los nenes bien, de plata (a pesar que la cuota del colegio era de solo $37, una ridiculez). Algunas expulsiones por ambos bandos y muchas fricciones en todas las jugadas. El Flaco tuvo otro buen partido, interviniendo quizás un poco más en la dirección de la defensa, claro esta, envalentonado por los buenos desempeños anteriores. Fue triunfo ajustado para el Padre Juan por dos goles.
En la semifinal, el rival más difícil de toda la vida: la ENET, la escuela técnica de la ciudad. En general, sus equipos eran formados con gente de físicos importantes, el cual lo utilizaban con agresividad. Eran además, muchachos de recursos bajos, gustosos de aporrear a los “nenes bien” de la ciudad. Nuevamente, las acciones se dieron en forma similar al partido contra el Comercial. El Padre Juan solo logró sacar ventaja a partir del talento de sus jugadores, quienes si bien no eran de importancia física, todos disponían de una técnica depurada por años de entrenamiento en el colegio.
El rigor de partido también fue sentido por el Flaco. Era tradicional que el extremo izquierdo de la ENET (Llamandú) dirigiera su primer lanzamiento del partido al rostro del portero, como una forma de amedrentar. En esa ocasión, al ver un rostro juvenil, además del primer remate, el extremo decidió dirigir el segundo al abdomen y el tercero a los testículos. El Profe se quedó tranquilo cuando observó que el Flaco siguió saliendo “armado” y con el rostro en alto al cuarto disparo del puntero.
Ganada la serie, la final del intercolegial sería al otro día, contra el local: la 730. Este colegio no contaba con tradición en el deporte, pero se había manejado como para acceder a la instancia final, beneficiado con una llave ventajosa.
El Rector del colegio local dispuso la celebración de la final para el día viernes, a las 12 hs., resolviendo que todos los alumnos del colegio podían faltar a la última hora de clase, con la condición que asistieran al encuentro. Resultado, el gimnasio era una caldera con más de tres mil personas. Era la oportunidad para obtener el intercolegial y derrotar a “los putitos del Muzzio”.
Desde que entró el equipo, el estadio se transformó en un solo insulto para todos los jugadores visitantes. El clásico uniforme verde del Muzzio se transformó desde ese mismo momento en el fundamento de todos los cantos, los cuales prácticamente se olvidaron de alentar a su propio equipo. El Flaco recibió en forma individual, como todos, algún que otro insulto ("Que lo vengan a ver / que lo vengan a ver / eso no es un arquero / es una puta de cabaret").
Sin misterios, el partido fue ganado de comienzo a fin por el Muzzio. Los de verde estuvieron delante en el marcador todo el partido, sin dudas por su superioridad técnica y dominio de juego, pero por sobre todo gracias al Flaco. Ese día el portero se vistió de titular indiscutido para el seleccionado de Handball del Colegio Padre Juan Muzzio. A su regular y correcto desempeño en el torneo le agregó una actuación soberbia, que no pudo hacer más que madurar el triunfo de los “Curas”.
El Flaco atajó (algunos desviados) doce de los quince penales que le marcaron a su equipo, impidió goles de contrataque en mano a mano con el delantero rival que ingresaba en carrera por el medio del área, salvó pelotas con la punta de sus extremidades, todas extendidas en el aire, provocando rebotes en sus antebrazos, piernas, hombros, etc. Incluso atajó el lanzamiento seguro del “Circulador” quien tomó el mismo rebote que dejó el arquero tras un lanzamiento del armador izquierdo: su pecho sintió el duro golpe del disparo, para la humillación de los tres mil presentes aquel mediodía.
A partir del segundo tiempo, todos los gritos e insultos fueron dirigidos hacia él, concientes que el gran responsable de la fiesta fracasada era ese rubio largo y flaco, de colores brillosos, que atajaba todos y cada uno de los embates de los representantes de su colegio.
Ante el silbato final, todos los abrazos fueron para él.
Es probable que, superados casi quince años, nadie recuerde tanto ese día como aquí se evoca. Probablemente, ese partido solo sea un vago recuerdo en una nebulosa, incluida la memoria de los mismos campeones. Sin lugar a dudas, el “Mentón del Profe”, ya en la montonera triunfal en mitad de cancha sobre el rubio portero, debe haber sido olvidada por todos. Solo el Flaco en ese momento lo recordaba. Aún lo hace.

lunes, 23 de marzo de 2009

Horrible

- Ruso, yo voy de 9.
- Sos horrible de 9, Chupa. No hacías uno...
- Esta bien...

miércoles, 11 de marzo de 2009

Se manchó la pelota...




La punta del iceberg se podría haber disuelto con un café.
La inconmensurable masa debajo de la superficie no.
Ni héroes ni villanos, no existen verdades a media luz.
Pierde el fútbol de Argentina. Pierde la ilusión de muchos.
Se manchó la pelota. Sea quien sea el del barro.

viernes, 6 de marzo de 2009

Historia

Tomé el diario mientras le alcanzaba el billete de $10. La tapa hablaba de los insultos de las señoras de la plaza al sector agrario y al general del desierto (a pesar de las distancias).
- Así es mi amigo, me dijo el anciano del puesto de diarios, evaluar la historia con los criterios del presente es opinar con el diario del lunes. No se olvide ud. también que la historia la escriben los que ganan.
- ¡Ah! ¿Por eso es que Pigna es un pelotudo?, preguntó el pibe que le hace el reparto.
- Efectivamente, m`hijo, dijo el viejo.
Metí el vuelto en el bolsillo, sonreí amargamente y dije un hasta luego que se perdió entre los ruidos de la calle.

martes, 3 de marzo de 2009

El eco de un golpe seco

“Cuando lo vi, un odio me invadió el pecho como un calor creciente. El Petiso canchero compartía conmigo el colectivo que nos llevaba hacia el avión, con rumbo al sur. “Siempre fui un cobarde”, pensé y supe que jamás haría algo para vengar mi bronca. Recordé las imágenes y el odio se transformó en un escalofrío que recorrió mi espalda.

El balón quedó corto en el tiro de mi marca. Dio con fuerza en la parte de adelante del aro. El rebote fue a dar a la altura de la marca para lanzar tiros libres. Un poco hacia la izquierda. Ganado el rebote, el balón cruzó los aires hacia mi, quien ya corría la contra. La recibí, solo, a la altura de la mitad de la cancha. Un doble fácil. Entrando a la zona del equipo rival, quise asegurar mi soledad. Lo vi al Petiso persiguiéndome, recién a la altura de la mitad de la cancha. Un par de piques, paso derecho, paso izquierdo, una bandeja tranquila…

Cuando voy a dejar el balón cerca del rectángulo que hace las veces de marco para el aro, un golpe seco, pero que a la vez retumbó en el viejo gimnasio de chapas, me sorprendió al punto que casi doblo mi tobillo al caer. El Petiso, no se como, no solo logró alcanzarme, sino que me metió una “tapa” descomunal. Violenta. Soberbia como él mismo. El árbitro tuvo que ir a buscar la pelota dentro de los baños femeninos.

Los aullidos, el “gaste” y las cargadas fueron sostenidas durante varios segundos, mientras yo trataba de meterme dentro de la tierra por un buen rato.

No recuerdo como termino ese partido. Calculo que habremos perdido. Yo, seguramente, no pude levantar mi nivel de juego.

El Petiso ahora va subiendo la escalera del avión. Me parece que sigue midiendo como en aquel momento, a nuestros 15 años, un metro sesenta centímetros aproximadamente. Si bien le saco unos treinta, sigo pensando que jamás voy a tener mi revancha.

Espero que tenga aerofobia…”

jueves, 26 de febrero de 2009

Consecuencia

"El sexo es una consecuencia, no un medio para el amor" (Ruso dixit).

miércoles, 25 de febrero de 2009

Jagger y nuestro pelo gris

No es la primera vez que escucho una letra y me acuerdo de vos, no?

Evening Gown

People say that I'm high class
But I'm low down all the while
People think that I'm crazy
When I flash that california smile

But I can still paint the town
All the colour of your evening gown
While I'm waiting for your blonde hair
To turn grey

People say I'm a drinker
But I'm sober half the time
People say I'm a loser
But I get lucky on the side

Yeah but I can still paint the town
All the colour of your evening gown
While I'm waiting for your blonde hair
To turn grey

All my life I waited for
Someone who would show where the bliss is
All my life I waited for
Someone who would take me past the kissing

People say I'm a loner
I like to get lost in the crowds
People call me a dresser
I wear my sports clothes way too loud

Yeah but I can still paint the town
I can shake it and turn it upside down
While I'm waiting for your blonde hair
While I'm waiting for your blonde hair
While I'm waiting for your blonde hair
To turn grey

martes, 24 de febrero de 2009

24 de Febrero

La aguja del reloj y su mochila se han detenido en 29.
Cuestión complicada sumarle meses al documento.
Sobre todo si el teléfono no conoce de llamadas,
Y los recuerdos de la gente se desvanecen.
Hoy los dividendos sonríen al balance
y el corazón lastimado rejuvenece.
La balanza, expectante, se vio inclinada hacia la izquierda.
Un colchón que absorba el golpe, del tiempo y sus jueguitos.
Una pastilla para el dolor, por haber sido uno mismo,
durante mucho y tanto tiempo.
Salud a mis amigos. Gracias por los cumplidos.

lunes, 23 de febrero de 2009

Un pacto para vivir

Siempre pensé que mi desinterés por la política nacional e internacional se debía a características propias derivadas de algún tipo de reacción ante ciertas “obsesiones” familiares con el tema (similar sentimiento con la práctica litúrgica). Siempre asumí que los continuos programas políticos que el televisor familiar reproducía provocaron mi infantil hastío.

Con el tiempo y mi madurez fui dejando aquella idea para comenzar a interesarme en la praxis de la política nacional. Naturalmente, toda persona, quiera o no, lo relacione o no, tiene sus ideas políticas. Claramente, no he sido la excepción.

Lamento de esa etapa que mis alboreas creencias se dieron de bruces con la mediocre política argentina, inyectada de corrupción, vulgaridad y escasa conciencia cívica en pos del verdadero bien común, entendido este como creación de las condiciones necesarias para que la comunidad entera pueda mejorar sus condiciones de vida.

Sin perjuicio de ello, advierto que actualmente me encuentro a poco de ingresar en la cuarta década de mi vida y, con ello, mi interés político se acrecienta, estimulado por ciertos “reverdeceres” en el fárrago político.

Ahora, si bien confieso que sigo denostando muchas de las viciadas prácticas políticas vernáculas, ello no me impulsa actualmente a cambiar el canal o pasar la hoja del diario, sino a reflexionar un poco más al respecto, sobre todo en aquellos valores, estructuras y programas que deberían ser modificados en torno a, lo que creo, un camino justo y progresista (en el sentido literal del término y no el político).

Siendo así, me gustaría, para ejercicio propio, exponer aquellas condiciones que creo esenciales para el desarrollo nacional, en el entendimiento que disponemos de una tierra bendita que nos abre diariamente la posibilidad de escaparnos de la mezquindad que nos viste.

(i) Pacto Político.

Realmente envidio a naciones hermanas cuando descubro que sus dirigentes han sido capaces de olvidar sus rencillas particulares para abrir paso a una solución conjunta que declare estructuras básicas, pétreas y permanentes de crecimiento.

Lamentablemente, por egoísmos personales, vivimos en el reino del ahora o, por lo menos, de los próximos cuatro años. Nuestros líderes toman sus decisiones en base a sus proyectos políticos personales, planeando políticas estrechas con una gestión económica que nunca supera el lustro (ocho años en el mejor de los casos).

En este sentido, leo con pena propia la entereza democrática y patria de naciones como Chile, España o Estados Unidos, quienes – con diferencias políticas internas – respetan ciertos cánones que no se destinan a otra que cosa que no sea a la grandeza de su Patria.

Entiendo que un pacto político de esa naturaleza precisa de una madurez política que, quizás, carecemos. Sin embargo, creo también que un camino de esa naturaleza debe ser iniciado en algún momento, para grandeza de nuestra Nación, en virtud que el mismo debe ser transcurrido ardua y trabajosamente, conducido por el diálogo altruista y conciente del bien común implicado.

Con esta plataforma, creo que este acuerdo debe contener ciertos ítems que hacen al mencionado crecimiento. Si bien tengo mi opinión respecto de cada uno de ellos, creo que este acuerdo político debe estar estructurado alrededor de la educación como prioridad nacional, Federalismo, modelo productivo nacional, Control de Poderes y fortalecimiento de la democracia.

(ii) Educación.

Sinceramente creo que esta es la única que puede levantarnos del triste lugar que hoy día ocupamos y confirmar las potencialidades que disponemos. Estoy absolutamente convencido que la ignorancia es la madre de todos nuestras flaquezas, y no hay problema que no pueda ser superado con ciudadanos educados y dirigentes preparados.

En este sentido, creo que deben ser estimuladas políticas de plena educación, secundario incluido, con mejoramiento de institutos terciarios y universitarios nacionales. Esta debería ser la prioridad de nuestra Nación, destinando esfuerzos y recursos para propiciar la vuelta de los menores a los centros educativos.

No se me escapan las penurias que viven hoy día muchos menores para ser asistidos en este sentido. Creo en este aspecto que, si bien es arduo y lento el camino, debe ir de la mano con la inclusión laboral de los mayores y tutores de esos menores, en la forma que se propone en los puntos venideros que tratan el problema económico de nuestro país.

(iii) Federalismo.

Nuestra Constitución es claramente federal. Ello ha sido por mandato histórico y se encuentra enraizada en los corazones de la mayoría de los argentinos. Sin embargo, paulatinamente el poder político y – sobre todo – económico se ha ido centralizando en el Gobierno Nacional y la Capital Federal.

En este aspecto, creo que debe ser emulada la estructura formada por los Estados Unidos, país que, con muchos aspectos negativos, tiene algunas enseñanzas para darnos (sumo al federalismo, el alto espíritu democrático reflejado en la asunción presidencial del Sr. Obama). Un claro ejemplo de la fortaleza que representa un federalismo amplio es la dada por las distintas grandes y pujantes ciudades que existen en el país del norte. Se pueden nombrar cuanto menos 20 ciudades altamente desarrolladas, con un índice poblacional y social siempre en aumento. Esto contrasta claramente con lo visto en nuestro país, donde contamos con pocas ciudades desarrolladas y grandes extensiones de territorio para incentivar.

En síntesis, creo que debería fortalecerse el federalismo recortando los poderes del Gobierno Nacional y ampliando los poderes de las Provincias. Aquí es fundamental una ley de coparticipación de los ingresos clara y ágil, con la asignación de recursos necesarios para que las Provincias puedan desarrollar sus capacidades.

Creo que la síntesis debería ser, a contrario de lo que se ve hoy en día en cuanto el poder central dispone de todos los recursos provocando el sometimiento de gobernadores por una dádiva, que las Provincias deben ser ricas, no el Gobierno Central.

Con la disponibilidad de facultades y recursos, las Provincias desarrollan sus capacidades a la máxima expresión, beneficiando no solo a sus habitantes sino a la Nación entera, en virtud de lo que se dirá más adelante respecto de las regiones y la especialidad y modelo productivo que aspiramos.

También en este aspecto es importante el desarrollo de Regiones internas, tal lo permite nuestra Constitución Nacional. La conjunción de recursos de diversas provincias y regiones no puede mas que repercutir en su beneficio y del país entero. Zonas como el NOA, el Litoral, Centro, Patagonia, Cuyo, etc. fortalecerán su posición y mejoraran su situación si suman esfuerzos y capacidades.

(iv) Especialidad productiva y modelo productivo nacional.

Creo que nuestro país – y en este sentido es importante el Pacto Político – debería resolver con claridad cual es el modelo productivo que desarrollará. En este sentido, debe tenerse la plena conciencia de los recursos con los que contamos y especializarnos en una determinada actividad, industria o campo de la producción.

Comprendo que, en este sentido, debemos ser un país que otorgue clara importancia y preeminencia al sector agroindustrial. Entiendo que deben desarrollarse las productos del campo, y a partid de ahí construir las industrias vinculadas. Esto claramente debe realizarse a través de incentivos y programas destinados a tal fin. De esta forma seremos competitivos antes el mundo, lo que mejorará nuestra posición interna.

En este punto, clara es la necesidad de promover la reapertura a los mercados internacionales, ya que a ellos constituyen la otra cara de la moneda en el proyecto de producción agro industrial.

(v) Eficiencia y reducción estatal.

Entiendo que es aconsejable que el Estado abandone su rol de permanente suministrador para desempeñar un papel subsidiario en la actividad privada. En este sentido, comprendo que los subsidios deberían ser excepciones contadas para ciertas actividades que precisan de un acompañamiento inicial.

El Estado debería enfundarse en un papel subsidiario, limitándose a crear las condiciones necesarias para que los ciudadanos crezcan a través de su esfuerzo y capacidad. Los recursos estatales deberían ser utilizados, a través de inversiones, para crear condiciones que provoquen crecimiento de los ciudadanos y no para satisfacer necesidades transitorias de los mismos: es el cuento de enseñarte a pescar o darte un pescado. En el primer caso, te doy de comer por siempre, en el segundo, solo te alimento un día.

De esta forma, el Estado se limitaría a proveer de forma correcta y eficiente, aquellos servicios que son inherentes a su condición: educación, salud pública, seguridad.

Dentro de esta idea, puede incluirse la eficiencia impositiva, la que se resume con menor carga fiscal condicionada a una mayor inversión del sector privado, todo ello acompañado de un efectivo control fiscal que evite la evasión en todos sus órdenes. La política de subsidios debería ser reemplazada por políticas de ventajas impositivas, con el objeto dicho de promover la inversión.

(vi) Calidad Institucional.

Comprendo como necesaria una reforma constitucional urgente en cuanto se muestra como imperante la necesidad de reforzar los mecanismos de control del poder central. El mecanismo de frenos y contrapesos hoy hace agua en diversas facetas, como por ejemplo, delegación de funciones legislativas al poder ejecutivo, elección y remoción de jueces a través del Consejo de la Magistratura, etc. Entiendo que debe proponer una rigidez en este aspecto, sobre todo con el fin de abandonar estructuras de excesivo poder unificado en el ejecutivo.

Por su parte, entiendo necesario promover la refundación del sistema electoral, con el objeto de promulgar un procedimiento claro y ágil, tendiendo a la eliminación del clientelismo político.

Finalmente, creo necesario resaltar la necesidad imperiosa que, más allá de funcionarios partidos políticos, plataformas, fórmulas, proyectos e ideas, la sociedad argentina y cada uno de sus individuos, tome urgente conciencia sobre su responsabilidad en la transformación nacional.

Así como cada uno de nosotros no puede quejarse sobre la suciedad que presentan nuestras urbes, si somos nosotros mismos quienes arrojamos nuestros residuos, envoltorios y papeles sobre las mismas, debemos saber que la transformación de valores y estructuras, solo serán dadas a partir del esfuerzo individual. Cada una de nuestras miserias colectivas, responde a nuestros defectos colectivos, y esta en nosotros modificarlos para obtener resultados diversos.

Por la grandeza que nos supo cobijar y el talento potencial que disponemos en reserva, ruego por la valentía y el coraje necesarios para lograr esta reforma cultural y social argentina.

Convide Rutero (IV)

Entre el madrugón que imponía el dueño de casa por su viaje a la Sierra, y el festín de mi que se hicieron los mosquitos, salí temprano para Buenos Aires. Desayuno reglamentario en la YPF de Canals y a combatir el asfalto.

Como primer pensamiento, entre el sol que me daba justo en la frente y el dolor que provocaban mis mediocres gafas, decidí comprarme un buen par de anteojos de una maldita vez (NdR: volví hace una semana y todavía no lo hice).

Si bien el trayecto fue entretenido en general (la ruta siempre fue de un solo carril, pero el tránsito liviano no sofocó demasiado la cuestión), debo decir que odio a los “Pueblos Ruteros”. Como imaginarán, son aquellas poblaciones que se asientan y crecen a lo largo de la ruta. Conclusión: esta se transforma en una avenida, se debe aminorar la marcha, frenar en los distintos semáforos (¡Por Dios, Venado Tuerto, un mínimo de sincronización, por favor!) y toparse con el Chacarero que te tira su camioneta a paso de hombre sobre la ruta cuando a vos te faltan 200 mts y venís a 120 km/h (¡Pelotudo!).

Musicalmente, el viaje fue un decente random dado por las distintas radios que iba “enganchando”. Nunca sabré el nombre, pero no puedo dejar de mencionar los continuados “Killer Reggaetones” que me regaló aquella estación de Arrecifes. Diez de la matina, meneo al volante.

Atravesando San Antonio de Areco me arrepentí un poco de haber salido tan temprano y no pasar por allí con el timming necesario como para derrapar en la primera parrilla rutera que se me presentara. Aclaro que un buen bife de chorizo jugoso, con fritas, “yelo” y “…de la casa”, hubiese justificado cualquier demora.

Finalmente, me sentí aliviado cuando pisé la autopista en Pilar y el Meriva se deslizó en reforma sobre su carril izquierdo. Una vez llegado, breve reunión familiar, para luego dejarme llevar hasta mí añorado sommiere.

Pienso que superé el trayecto. Que disfruté más de lo que había pensado. Que tuve oportunidad de reflexionar sobre algunos temas y dedicarme más a algunas cuestiones olvidadas. No voy a decir que me encontré a mi mismo, pero sin lugar a dudas que disfruté del viaje y mi compañía.

viernes, 20 de febrero de 2009

Costa Pobre

En la Republica de Costa Pobre,
el panorama es bien oscuro.
Generalísimo y fundador del Partido,
este, sin dudas, nuestro cáncer nacional.

Responsable e instigador de cuantos vicios culturales,
la corrupción, la vagancia y la ignorancia.
Todas ellas, licencias, que han dado fama seria,
al espíritu de estas tierras, inundadas en miseria.

Alguna vez el Partido fue justicia y equidad.
Dejó entrar el sol nuevo por sus ventanas,
Hoy, éstas, deformadas, continúan pisoteadas,
Por aquellos que viven su gran fiesta ordinaria,
que hoy en día no nos sale muy barata.

Costa Pobre, flaco espíritu doliente,
Marchando gris, sangrante y maloliente,
surgirá únicamente del fárrago pestilente,
usando las herramientas que los padres fundadores
Han dejado como herencia.

Aquellas prácticas delincuentes, se combaten con astucia,
Más se precisan hombres probos, que sacudan estructuras,
levantando bien el polvo de una Nación maltratada,
que cuenta con la educación como su esperaza y espada.

Convide Rutero (III)

Córdoba fue decepcionante. El disco del Negro Alvarez me pareció una estafa. Me reí algunas veces para no sentirme tan violado por el precio que pagué. La Ruta 8 esta hecha pedazos, con mucho tráfico (Río Cuarto es una desgracia) y en única vía. El mal humor se multiplicaba por las horas de viaje y su incomodidad.

En Villa Reducción el viaje levantó un poco porque (i) el Palmer me llamó para confirmarme que había comprado carne, (ii) faltaba poco y (iii) el grito de Juan Carlos Saravia en “A Doña María Ríos” (volví a Los Chalchas pos fracaso de Alvarez) me hizo aullar de alegría.

Como comentario adicional, un ruido en el motor del Meriva me empezó a preocupar. Pasados los 110 km/h parecía quee el electro ventilador iba a salir volando. Sin embargo, por su intermitencia, dudé si se trataba de algún chiflido que entraba por la puerta lateral chocada. Al final, el auto jamás se detuvo por eso y calculo que no sabré nunca el origen de ese sonido.

Viendo la inmensidad de cuadros con soja, pensé que si la Sra. Presidente no se da cuenta en el país que vivimos, pocas esperanzas tenemos en adelante.

Llegado a Canals, era momento de suspender el viaje hasta la mañana siguiente. Tiramos a las brasas con el Palmera, su mujer y otros amigos, unas carnes hermosas, descorché algunos tubos que traía de Mendoza y nos dimos a la charla con uno de mis hermanos del alma. Igual no fue lo que hubiese querido, porque a la mañana había que salir temprano y, si bien el vino estaba bueno y el reencuentro ameno, no era cuestión de lamentar resacas.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Ricardo

Ricardo siempre fue un atorrante. Un típico atorrante. Siempre tuvo su barra de amigos. Salió de joda. Disfrutó su juventud mientras la tuvo en la mano. De tantas minas que tuvo, a la vuelta del camino, fue una la que sacó la llave del contacto. Adentrado a la familia, también se puso el traje debido. Hasta la estructura familiar era lo que mandaba el manual: el nene y la nena.

Ricardito hoy es ya adulto. Se fue del país para poder vivir su vida sin sentencias. Se encuentra en la otra orilla de su padre, flameando banderas multicolores, gritando lo orgulloso que está de serlo. Ricardo lo ama como un padre a un hijo, y comprende su camino.

Hoy en el café, con un pucho en la mano, me confesó que también entiende a los que no lo aceptan.

Cristal

El hemisferio del corazón no habla por hablar.
Tampoco lo hace solo por vanidad sino por que ha triunfado.
Lo hace también por que quiere, pero sobre todo por que puede.
Por que así se lo han permitido, quienes compartimos su culpa.
Amolda la realidad de la forma en que le conviene,
Barnizando lo que no lustra sus bronces ni engorda sus alforjas.
Con dulce palabras románticas siempre ha llevado el agua a su molino.
La hipocresía y Maniqueo siempre le han dado factura.
Un crimen no difiere por el balcón donde se juzgue,
Sino que solo se distingue por su naturaleza.
Mi parcial amigo, la realidad siempre ha sido una,
Por mas que ensuciemos el cristal por donde observamos.
Sino, quien te ha dado acaso el derecho de decir lo que es verdad,
Si para ti ella no es unidad sino versiones de quien la mire?
Si a la fuerza, ellos lo han aprendido, ¿cuando lo harás tu,
mi sordo y autoritario amigo?

Convide Rutero (II)

San Luis fue la gran sorpresa del viaje. San Luis, es otra cosa. Por lo menos, existe una imagen de la familia al poder y, prejuzga, que su crecimiento y desarrollo es una mas de las fantasías acostumbradas de la fauna política.

Sin embargo, en lo que hace a este viaje, San Luis mostró una cara completamente distinta. Desde el ingreso mismo a la Provincia hasta su último metro, se abrió ante mi una majestuosa autopista. El excelente asfalto le dio visa de velocidad al Meriva, quien consumió kilómetros y combustible en forma acelerada. Lejos de ser este un mensaje político, creo con justicia resaltar lo que la provincia puntana me mostró.

El punto alto musical en medio de esa bonanza vial lo dio Chakay Manta, acompañados por mis alaridos y excitación. Por su parte, El Mareao me hizo acordar al Escocés. Quizás por eso me mandó un mensaje a las cuatro de la mañana desde Museum, algo sentimental.

Como comentario simpático – quizás uno mas de los que acompañan a la mencionada familia puntana, recordando aquel casamiento que me encontró compartiendo pista de baile con el ex presidente, quien abrazando una copia de Ingrid Grudke, me comentó eufórico: “¡Trabajando es la única forma que este país sale adelante!” -, toda la autovía se encuentra iluminada por postes de luz ubicados cada cien metros – lo que no es un dato menor -, pintados con colores vivos como el rosado, fucsia, amarillo, azul, colorado, etc. Ninguno blanco o negro. Pintoresco.

A 25 kilómetros de San Luis, sonaron los acordes de los 60 Granaderos. Como es sabido, esta canción comienza diciendo “Bajo el Cristo Redentor”. Me volví a acordar de mi vieja, quien sintió los efectos de la altura en tal excursión, lo que motivo su inconveniente cardíaco y pulmonar, causa de mi viaje a tierras cuyanas. El tema no deja de ser hermoso. De hecho, a pesar de todo, justamente genera la emoción de los aventureros cuando el guía de la excursión lo reproduce al llegar al sitio. Pensé en San Martin, nuevamente.

Como último comentario, a cuento de la amenaza del cambio climático, me llamó la atención encontrar en San Luis un paisaje similar al pampeano, con sus cuadros multicolores, en variaciones emparentadas con el amarillo y el verde. Según me comentarían después, ello se debe a que la provincia puntana estaría gozando de mayores índices de precipitaciones que las provincias de la pampa húmeda.

En el peaje entre San Luis y Villa Mercedes, felicité al puntano del peaje por la autopista recorrida y me dispuse a alcanzar la segunda de dichas ciudades, ávido de combustible y descanso para mis piernas. Ya en la YPF, me pareció apropiado darle un descanso a Los Chalchas e ingresar a la gran Córdoba escuchando los chistes del Negro Álvarez. Jamás pensé que iba a pagar $28 por un disco de chistes. En fin. El viaje seguía siendo una gran experiencia.

martes, 17 de febrero de 2009

Convide Rutero (I)

En una semana muy difícil, hacer el milenio de kilómetros entre Mendoza y Buenos Aires, parecía un remate acorde. Naturalmente, un viaje en soledad genera dudas sobre su tedio. A priori, puede ser entendido mas como una carga que como una ventaja. Asimismo, amén de ser mi debut “rutero” solitario, también era un trayecto desconocido.

Sin embargo, debo aclarar que la Ruta tiene un contenido atractivo: genera las mejores conversaciones, es un espacio para la reflexión, se puede escuchar buena música. La Ruta, en cierto sentido, dispara los mismos sentidos que el mar y su tranquilidad.

Mendoza es una ciudad maravillosa, recomendable. Es prueba viva respecto de los logros que se pueden tener con planificación e inteligencia. Siendo una zona de escasa humedad, no hay calle que no esté cerrada por un frondoso techo arbóreo. No hay en el país veredas más anchas y cómodas que las mendocinas. En cada esquina puede verse el respeto, casi religioso, por las normas de tránsito.

Con este antecedente, la excelente autovía que despide la ciudad es una muestra más de aquella recomendación. Pasado el mediodía, el bólido prestado enfiló hacia el Este, en busca del destino marcado. Repetí varias veces, como lo escuché a lo largo de la semana con esa dulce entonación cuyana, “Que t´vaia bonito”.

Debo confesar que a lo largo de varios kilómetros, estuve tentado a dejarme subyugar por alguno de esos carteles que prometían los mejores vinos artesanales y pateros, sin mencionar las tentadoras bodegas turísticas. Resolví seguir, seguro de no poder contenerme ante una gentil degustación.

La autopista mendocina corta su veloz paso un poco después de la localidad de San Martín. Según el experto sanmartiniano R.P. Walter, esta localidad lleva el nombre del mayor prócer argentino (Maradona no sabe un cuerno de nada, y menos si propone otras figuras para tal honor; mucho menos lo sabe Hamilton, a quien también el excusado lo debe haber encontrado mas de una vez agitando su adolescencia) en virtud que allí se encontraba el campo del General. Éste, terminada la – heroica - campaña de los Andes, devolvió dichas hectáreas en virtud que estas le habían sido entregadas por el Gobierno de la Provincia como colaboración en su labor, el cual él ya entendía concluida. Si bien ello es lo debido, en el país de la dádiva y el cohecho, es extraño ver este tipo de acciones y, al menos, es justo mencionarlo.

Aquel General argentino – uno de los pocos ejemplos en la historia sobre los que pueden decirse que el personaje dejó al poder y no al revés - también ha motivado en la provincia cuyana que diversas calles, pasajes, parques, cerros, comercios, y básicamente todo aquello que puede ser bautizado, lleve su nombre.

Volviendo al periplo, como dijimos, la ruta mostró por primera vez su lado agreste, con un asfalto emparchado y de simple vía. En un escenario así, tuve que sacar mi mano derecha del “apoya-cabezas” del asiento lateral y prestar más atención a sobrepasos y velocidades.

Pensando en mi gran amigo Filip (de meteórica y felizmente envidiable carrera profesional), recordé que me había prestado como acompañante de viaje los 50 Años de Los Chalchaleros. “Ruta, folclore y mate, siempre es una buena idea” pensé.

Acomodado el reproductor, entre Colonia Sur y las Chacritas, los desechos diseminados en el camino daban cuenta de la grave imprudencia vivida entre una camioneta y un camión con transporte de cervezas. No viendo ninguno de los participantes del siniestro, pensé macabramente que el alcohol no es recomendable para conducir.

Salido de la larga fila de autos que el control policial ordenó, sonaron los acoples de Zamba de Vargas, los cuales siempre conmueven el corazón nacionalista del historiador arriba mencionado. Como dije, la ruta es buen espacio para escuchar música y, subido el volumen, me enteré de aquella batalla, quizás, génesis de la rivalidad entre Riojanos y Santiagueños.

"Bravos santiagueños
-dijo Taboada-
vencer o la muerte
vuelvan su cara.
Por la tierra querida,
demos la vida para triunfar"
Y ahí no más a la banda
la vieja zamba mandó a tocar".

Confieso que esta estrofa me dio la piel de pollo las cuatro veces seguidas que reproduje la canción.

Varios kilómetros antes del Desaguadero (límite entre Mendoza y San Luis) me llevé la primera sorpresa de esta repetida viveza criolla. En una ruta carcomida y de carriles individuales, en un páramo de la pre cordillera argentina, displicente y risueña, se erige una cabina de peaje. Por dos pesos y pico…te dejan seguir transitando por una ruta que no muestra mejora visible. Consultado el indiferente muchacho sobre cual era el concepto que se estaba pagando, me dijo fríamente “San Martin - Desaguadero”…¡el trayecto que no es autopista! Creo que este incidente, de alguna manera, prueba que los mendocinos son argentinos, a pesar de todo.

Los Chalchas siguieron el viaje hasta el mismo Desaguadero. Metros antes, nublaron mi vista con Mama Vieja. Quien repase su letra entenderá su prosa sensible, sobre todo si el viaje de turno fue por un amague cardíaco de la mía.
Adelante se abría San Luis, sorprendente, en una segunda estapa del viaje.

miércoles, 4 de febrero de 2009

El Roger

Diego lloraba - y nosotros también lo hacíamos con él - en aquel Junio perdido de 1990. Es verdad que en esa época ya contaba sobre sus espaldas con el lastre que hoy lo sigue haciendo impermeable. El amor incondicional de muchos por hacer lo que hace y decir lo que dice. Ser quien es: el Diego. Pero aquella noche sentimos como él y nos hermanamos con su protección.

El domingo 1ero de Febrero de 2009, Roger Federer nos hizo quererlo un poco más y se ganó un poco de aquel “lastre”. Rod Laver cambiaba de manos frente a sus ojos, y ellos no contenían la decepción. Claro, no es lo mismo un suizo de un argentino, no?. Y tampoco vemos posible que “El Roger” diga que se va a “vacunar” a la “gordi” – quién tendrá mejor puntería que ella, no? -; o que diga que “Nadal debutó con un pibe y por eso se saca los lienzos del orto”, etc. Pero, sin lugar a dudas, hoy lo bancamos un poco mas.

viernes, 30 de enero de 2009

Norah y el tiempo

Norah Jones canta su canción,
mientras el reloj devora mi mañana laboral.
Intenta distraerme de mis obligaciones "urgentes".
Lo hace por que sabe que tendrá éxito.
que me acordaré de vos, pidiéndome que la pase otra vez.
Y, en eso, buscaré con el cursor la página virgen del monitor,
intentando escribirte lo que me inspira esa canción.
El tiempo sigue apurando y, en verdad, no me puedo demorar.
Pero creo que al menos, un segundo, vale la pena esperar.
Sonreir solo en mi oficina y pensar en tus muecas divertidas.
En tu piel de porcelana y gestos de enamorada.
El reloj no le da tregua a nadie,
pero creo que el mundo no va a explotar
si me detengo solo un segundo a decirte que soy feliz,
Y que te amo de la única forma que es posible.

jueves, 22 de enero de 2009

Super Totó

Tomás es un toro. “Tiene una moral de acero” dicen por ahí. Me descoloca permanentemente: te desafía desde su metro diez con ojos firmes pero después se acuesta con vos a ver tele y te hace “mimitos” mientras se duerme. El poder de convencimiento.

Su único ídolo es la misma persona con la cual compite todo el tiempo, quien además ejerce el papel de mejor amigo, maestro, tutor y enemigo acérrimo. Me hace acordar a mi mismo cuando perseguía a mi hermano por todo el barrio.

Tomás me dan ganas de ser padre, y que mis hijos sean como él (calculo que “Pedrito” no se le va a diferenciar mucho). Me sigue doliendo no poder decirle “ahijado” aunque las palabras después me lo reconocieran. Igualmente, hoy solo sería un título.

A él le escribo entonces – para cuando aprenda a leer y el sur me reciba con sus vientos – que será un placer seguir teniéndole el “si fácil”.

miércoles, 21 de enero de 2009

Chapas (Poesía Criolla)

El canto oxidado del cuchillo olvidado
disfruta del filo renovado dado en verano.
Y en las tierras del sur ha encontrado,
lo que hasta ayer parecía haber olvidado.

Reyertas relegadas salieron al cruce,
como si fueran mosca detrás del dulce.
La chaira reluciente le saca provecho,
aunque, a veces, necesite un sortilegio.

Sin poesía y con poca elegancia,
la fiesta se fue armando sola.
Las noches de playa movían la cola,
Y a los gritos la luna mostraba la hilacha.

Si bien las rimas no son fuerte del remitente,
Estas palabras las escucha quien las entiende.
Me pone contento su masculina entrega,
Chapas bien clavadas, nunca se vuelan.

martes, 20 de enero de 2009

Romance del Malevo

Yo no atrancaba la puerta
de mi rancho ni durmiendo...
para que?... si al lao de ajuera,
por malo que juece el tiempo
la enrrejaba de colmillos,
el coraje de mi perro

Cimarrón, medio atigrao
lo hallé perdido en las sierras,
boquiando de agusanao
malo como manga é piedra,
tuve que traerlo enlazao
pa' curarle las bicheras

Y ahí se quedó aquerenciao
compañero de horas lerdas
trotiando abajo el estribo
ni calculaba las leguas
y en donde aflojaba cincha...
se echaba a cuidar mis priendas.

Eso si... muy delicao
manosearlo ni le cuento
se ponía de ojo extraviao
y se le erizaba el pelo
con que tenia bien ganao
su apelativo....... ”El Malevo”

Que animal capacitao
pa'l trabajo en campo abierto
había que verlo al mentao
trajinando en un rodeo
de ser cristiano clavao
que era dotor ese perro.

¿yo echar tropilla al corral?
le chiflaba entre los dedos
Y embretao en el chiflido
Me los traíba clina al viento
Y era un abrojo priendido
A los garrones del trueno.

Una vez bandeando tropa
con mucha agua en el Río Negro
caí quebrao de un apretón
entre un remolino é cuernos
y me gano la mollera
la oscuridad y el silencio.

cuando volví a abrir los ojos
cruzaba una nube el cielo
gemidos y lambetazos
llegaban como de lejos
redepente compriendí
medio me senté en el suelo
para entregarle las gracias
“hermano de ésta te quedo debiendo”
no me halla ni el pan bendito
si no me sacas “Malevo”
y una inmensa gratitud
se me atracó en el garguero.

Gueno, la cosa pasó
yo dentre pa'l casamiento
hice el horno, la cocina...
mi rancho estiró un alero
y en su chúcara clinera
charqueó el arroró y el rezo

A los dos años
gateaba mi gurí sobre un peleo
o andaba por el guardapatio
priendido a la cruz del perro
ah!! porque él me le sacó
las cosquillas al Malevo.

Lo habrá tomao por cachorro
de su cría el pendenciero
le soportaba imprudencias
se priestaba pa' sus juegos
y ande amenazaba caerse
se le echaba bajo el cuerpo.

La cosa jue tan de golpe
que hasta me parece cuento
fue después de un mediodía
como pa' fines de eneroy
o me había echao en el catrepa'
descabezar un sueño

La patrona trajinaba
prosiando con el borrego
y un redepente aquel grito
como de terror ¡ROSENDOOO!
Y ya me pelé pa'l patio
Manotiando un caronero.

Ella estaba contra el horno
Tartamudeando en silencio
Tenía el guricito alzao
tembloroso contra el pecho
y avanzando agazapao
como una fiera... mi perro.

Enseñaba unos colmillos como puñales
los pelos se le habían puesto de un modo
que costaba conocerlo
y en la brasa de sus ojos
se habían quemao los recuerdos.

De un salto me le puse en frente
le pegue el grito ¡MALEVO!
Le vi soltar una baba
Esta rabioso ROSENDO!
No te me acerques hermano
No te me acerques hermano
Echa pa' tras...
echa pa' tras¡ Fuera perro !!!

Redepente me saltó
ladié pa' un costao el cuerpo
y sentí como la mano
le topaba contra el pecho
y cayó casi sin ruido
como una jerga en el suelo.

cuando lo miré los ojos
se le habían puesto muy guenos
como dándome la gracias
se le acortaba el resuello
se arrastró .... lamió mis pieces
y me broto un lagrimeo.

No tenía pa' elegir
hermano tabas enfermo
fue por el cachorro sabes?
de no, no lo hubiera hecho !!
meneo la cola una vez, dos veces...
y quedó muerto.

Por eso es que desde entonces
no me gusta tener perro
y cuando voy de a caballo
me parece que lo siento
seguir abajo el estribo
trote y trote por el tiempo.

Al recuerdo de mi amigo la Tota Rojo.

lunes, 19 de enero de 2009

Hablar es mentir

Hablar es mentir. La verdad se refleja en las cosas y sus esencias. La realidad esta en los mismos hechos que nos describen. Las intenciones se cuelan en las acciones de los hombres y no detrás del prisma de las letras. Las voces se distorsionan con el espacio, los ruidos y los intereses. Hablar es mentir.

sábado, 17 de enero de 2009

Sur

La cuenta regresiva de estas vacaciones esta llegando a su punto cero. Mañana es día de petates, bolsas y bolsos.

El inventario culinario dirá que se hizo un lechón, un salmón y varias pizzas caseras al horno de barro; un cordero a la parrilla, brochettes de langostinos y varios asados; y una cazuela de mariscos, rabas y un pollo al disco, entre otras cuestiones menores.

Fueron 19 días netos. La mayoría de ellos comenzados en el dúplex de la playa. Continuamente pensaba en que tenía que escribir algo en este blog y que el material era bueno. El mar y la naturaleza, mi familia o la petisa, regalaban inspiración. Lo cierto es que los minutos contados delante del teclado eran escasos y acelerados. Siempre había algo mejor para hacer en ese momento. Algunas cosas quizás tengan la chance de ver la luz en este espacio en los días venideros.

Sin embargo, por breve que sea, puedo decir lo mejor que me dejó este verano: confirmar que este es mi lugar. Esta es mi tierra. De aquí soy y algún día volveré, definitivamente. No se cuando. O mejor si y me lo guardo.

No es para que mis conocidos empiecen a suponer finales. Solo saber, y entender, que aquí el viento sopla distinto para mi. Que el sol me quema de otra manera y el mar me suele contar sus cosas, además de escucharme con atención. Acá están mis raíces: se conservan en todas las esquinas con mis anécdotas. Se reflejan en las miradas de mis viejos y el plan que tengo para su vejez. Acá es donde veré a mis sobrinos hacerse hombres y, quizás, seguir un camino como el mío.
Pero por sobre todo, acá es donde mis hijos correrán descalzos. Donde salgan sin controles exagerados. Acá es donde todo pasará en adelante y la historia será interesante. La felicidad tiene domicilio en la Patagonia.
Espero me perdonen los amigos mas cercanos – mi única pérdida - y aquellos que me asignan otros planes. Hoy, para mañana, los tengo distintos. Hoy, sin ánimos de irme, ya tengo resuelto volver.

lunes, 5 de enero de 2009

Rebelde

"¿Y a vos quién te hizo jefe?" (Totó, sobrino, 5 años).

Elogio

"Fue el mejor asado que comí en mi vida..." (mi vieja).

viernes, 2 de enero de 2009

Mirada

El viejo apunta, como propuesta jocosa, que vaya anotanto todas las cosas que no están saliendo bien o, por lo menos, que no son del todo prolijas en la reunión del primero a la noche. Pide también que cuente en el “bloj” algunas “anedas” desafortunadas de la familia, como por ejemplo, la explosión del extractor de aire el día que la petisa fue por primera vez a comer a casa.
Pero miro a mi alrededor y veo a mi hermano cocinándonos por primera vez. Veo a la familia toda reunida con ánimos que hace tiempo no había. Veo el patio nuevo y una noche bajo la parra que será el combustible del año entrante. Los chicos, cada vez mas grandes, que hinchan las pelotas por toda la casa. Mi vieja bailando la cumbia noventosa.
No se, viejo que decirte. Perdoname que te defraude. Me parece que el apunte pasó por otro lado. Igual creo que vos lo sabés: cuando la gente se disipa, tu sonrisa no habla de errores jocosos sino de pequeños placeres de la vida y la familia.

jueves, 1 de enero de 2009

Lechón, humo y terracota

Cuatro caballeros, tres de ellos muñidos de copas de champagne y habanos castristas. Tocan temas de conversación que no serán recordados en la mañana, en una noche de luces en el cielo y ruido en el corazón. A pasos, el horno envolvente de estreno con el patio, muestra los restos del Schwainebraten de año nuevo. Reunión masculina en el patio terracota. Expedito mira a unos metros, prometiendo otro año de acompañamiento. El pequeño Toto pregunta que es “eso que tira tanto humo” y Matías pide que se lo saquen de la cara.

La vieja pega un par de gritos, reprochando el apartado masculino. Todos apuran el apague de los cigarros, para entrar rápido al living y seguir persiguiendo garrapiñadas, preguntando si la anterior fue la última botella.

Que el 2009 lo cierren con objetivos cumplidos y promesas renovadas.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Ese arroyo...

Ese arroyo me supo hablar en el momento justo. Siempre las corrientes de agua me han sabido aconsejar al oído. Después fue toda calma y fluir. Como ese arroyo serrano. Las cosas han cambiado como él mismo, de un momento a otro. Y no encuentra motivo sentir con el corazón de ayer.

Más tarde, el mismo – pero distinto – arroyo, escuchó la mejor charla que he tenido con mi suegro hasta la fecha. Esta vez fue testigo y no consejero. El Brut de vidrio verde en huecos ananaes, fue suavizando una buena charla entre el humo de nuestros cigarros cubanos. Nos contamos algo más que el protocolo y entendimos lo que se esconde detrás de las etiquetas.

De salida, como siempre, salude su corriente revuelta. Sonreí de costado y volví a agradecer su presencia.

lunes, 15 de diciembre de 2008

El Cuervo

El Cuervo tuerce la mano derecha mientras sostiene el vaso largo de plástico semi transparente, con el fernet ya caliente. Los dedos índice y mayor sostienen el LM prendido cinco segundo después del anterior. Pantalón pinzado claro, sweater oscuro y una camisa debajo. Zapatillas de tenis blancas.

Entre las luces del boliche y el humo de su cigarrillo, otea su cara enfrentando al grupo de minitas que baila desentendidas. El Cuervo y su estado deciden que una de ellas le está “histeriqueando”. Se queda parado, mirándola, como escondido entre el antebrazo y hombro derecho, detrás del vaso cada vez mas caliente. Sus ojos risueños le dicen a ella que se esta haciendo la boluda, que él ya se dio cuenta, que la tiene muerta y que está dispuesto a comerla ahí mismo.

Alguna otra noche hubiese optado por hacerle su paso rock registrado. Pero ya es algo tarde para transpirar. Impaciente, la toma de la mano y le clava los dientes en la mejilla derecha. El vaso vuela a la mierda ante el manotazo asustado de la rubia.
Una vez más, calmamos a los que quieren cagarlo a trompadas, quien se va riendo, siguiendo con la mirada a su rubia histérica.

viernes, 5 de diciembre de 2008

La venganza será terrible

La noche del casamiento confirmé que era un verdadero pelotudo. Confirmé otra cosa también: que la mala onda era recíproca. Un serio apretón de manos a la entrada de la Iglesia y ningún diálogo cuando la fiesta recién empezaba y la barra nos encontró acodados uno al otro.

En pleno carnaval carioca, el Enano Sádico – si bien se escondía tras el anonimato de una máscara de plástico, lo revelaba su estatura de elfo- hizo su movida: descargó un chorro de espuma de nieve sobre mi cara.

Recordé – sin esfuerzo alguno –
los acontecimientos de la despedida de soltero, y la ira no tardó en invadir mis venas germanas. Lo tomé de la cara con mi mano izquierda – toda extendida sobre la parte frontal de su cráneo de hobbit -, bajando y rompiendo su careta sonriente. Mi mano izquierda lo tomó luego del lado opuesto de su cráneo, poniendo al Enano Sádico de frente a mis rodillas. Mi espuma de nieve se fue acumulando sobre su rostro desnudo. Las fosas nasales, los ojos, la boca. No arriesgo demasiado, incluso, apostando una mínima ingesta.

Cuando lo solté, volvió en si con el rostro inyectado en sangre – lo advertimos, claro, cuando retiro algo del producto festivo -. Se colgó la careta nuevamente – lo que quedaba de ella -, y se perdió en la multitud. El Ruso no paraba de reírse.

Durante un rato estuvo revoloteando enredador con el frasco en mano, viendo – calculo – la oportunidad de una revancha limpia. Ambos la esperábamos. No tuvo oportunidad.

Espero que el Palmera esté en su luna de miel, tomando tragos tan dulces como el de la venganza. En su honor ha sido en definitiva.

Piel

De frente caminaste hacía mi. Curvilínea, toda vestida de negro. Como tus ojos. Como tu pelo. Miraste por una fracción de tiempo imperceptible, salvo para mi. Cuando estabas por subir el primer escalón, te detuviste como para prestar atención a una amiga, dejando muy poco espacio para poder descender el mismo escalón. Las yemas del índice, medio y anular de mi mano derecha se apoyaron en la parte superior de tu brazo izquierdo. Mientras te pedía permiso los dejé bajar suavemente hasta tu codo. Sentí tu escalofrío. “Me llevo tu piel”, pensé, “no te puedo dejar mucho mas”.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Amigos

"Si dos grandes amigos se pelean por pequeñas diferencias, no eran amigos...y mucho menos grandes" (Anónimo)

viernes, 21 de noviembre de 2008

Marmol

Cayó pesadamente sobre el piso blanco de mármol. El personal de seguridad se dividió entre quienes se arrojaban sobre su cuerpo y aquellos que buscaban el origen del disparo. Los empleados, horrorizados, gritaron y se escondieron donde pudieron dentro del claro y elegante local. La empleada que sostenía el vestido blanco engarzado en diamantes había tratado de correrlo cuando las manchas de sangre del mandatario saltaron en su búsqueda. No lo logró. El dueño del local pensaba, entre el apuro por cerrar la cortina del negocio, en la mala publicidad que representaba para su exquisita marca el atentado recién producido.

Uno de los agentes habló por su comunicador y no pasaron muchos segundos hasta que entraron media docena más de agentes. Tomaron diversas telas colgadas del local para sujetar la herida de la cual brotaba el líquido pesado y bordó.

El asesino no pudo dar más de diez pasos en su carrera hasta que la bala lo alcanzó justo en la nuca. Otras dos más se alojaron en su espalda. El segundo agente que lo alcanzó – el primero lo apuntaba de menos de dos metros – lo dio vuelta. Era un hombre de unos cuarenta años, con camisa a cuadros, pantalones claros – abiertos en las bocamangas – y zapatillas con suela de yute. Tenía la cara marcada por los años y la piel curtida por el sol. Sus ojos estaban cerrados y su mano derecha todavía sostenía con firmeza el arma homicida. Indudablemente estaba muerto. La sangre de su cabeza brotó por unos minutos formando un gran charco a su alrededor.

Cuando el cuerpo de ella atravesó la puerta principal del paseo de compras, la unidad de cuidados intensivos ya estaba esperando. Allí confirmaron que también había fallecido.

El dueño del local tomó el vestido blanco con diamantes y terminó de arruinarlo tratando de limpiar la sangre sobre el mármol blanco.

jueves, 20 de noviembre de 2008

De eso si me acuerdo bien...

Mi viejo siempre me dijo: “En la vida, uno tiene dos preguntas importantes para contestar: ¿a que la voy a dedicar? y ¿con quien la voy a compartir?”. Hace seis años contesté una de ellas.

Lo fui a visitar a él en realidad. Una vez por año, viajaba a Córdoba para visitar a mi mejor amigo. Esas cosas que tiene vivir en el interior hacen que uno termine perdiendo y ganando amistades de acuerdo a la ciudad que se elige para estudiar.

Aquel lunes era feriado – 17 de Agosto – por lo que era buena ocasión para viajar. Llegué el sábado a la mañana temprano. No recuerdo mucho de la llegada y diversas partes del fin de semana. Si recuerdo que al mediodía llegó ella de rendir un examen en la facultad.

Cruzamos dos palabras – había aprobado y se iba a Alta Gracia un par de días con una amiga – y decidimos que lo mejor era ir a buscar comida a la rotisería de la vuelta. Te digo que no me acuerdo que hacía él a todo esto: tenía que estudiar, trabajar, no se, no importa.

Hecho el pedido en la Rotisería – milanesas o pollo con algo, creo, no se, no importa –, salimos a la vereda para esperar y escapar a la fritanga del cuestionable lugar. Me acuerdo – eso si me acuerdo – que se paró en el escalón de la entrada del negocio para quedar más a mi altura. Le pregunté como andaba de novios y demás (Siempre lo hacía. Si bien generalmente jodía al hermano con ella, jamás existieron segundas intenciones: de hecho, la llevaba a la casa de los novios, tenía buena relación con los pibes, etc). Me comentó que había alguien que le gustaba pero no le daba bola. Que estaba de novio y no se podía hacer mucho por ello. Me acuerdo – eso si me acuerdo – que defendí de palabra al pibe (una defensa corporativa: yo también estaba de novio), mientras pensaba lo imbécil que era al perderse alguien como ella. Fue la primera vez que pensé algo así. También de eso me acuerdo bien.

El fin de semana pasó muy tranquilo. Creo. No me acuerdo mucho. Habremos salido los dos días, calculo. El lunes al mediodía él se fue a trabajar y ella volvió de Alta Gracia. Se fue a bañar, mientras yo miraba una película. No me acuerdo que película era.

Ahí fue cuando las cosas cambiaron decididamente. Salió de su cuarto con un pantalón corto, una remera que le quedaba grande….y el pelo mojado. Su pelo rubio mojado. Terminó sentada a mi derecha en el sillón, mirando la película con sus ojos verdes (entenderán por que no recuerdo el nombre). Entre una cosa y otra, tuve el coraje de tomarle la mano. Solo lo hice, sin pensar demasiado en el siguiente paso. Es una realidad que jamás volví a estar tan nervioso como en ese momento. No sabía si decirle algo, intentar un beso, soltarle la mano (Comprenderán que era la hermana de mi mejor amigo y lo mío era una empresa arriesgada, por lo menos. Años después ella me confesaría que también atravesó el mismo camino pero claro, el movimiento tenía que ser mío).

En ese diálogo interno entre conciencia y exaltación – no me olvido más -, escuché el ruido del ascensor. Era el hermano, naturalmente. En pocos segundos tuve que decidir si soltarle la mano – y mostrar mi cobardía – o mantenerme en mi osadía – bajo riesgo que mi amigo, su hermano, se moleste-. No solté su mano, lógicamente.

Después no pasó mucho más. No me acuerdo mucho. Volví a Buenos Aires y manejé la mentira que allí vivía de la mejor forma posible para todos. Comencé a escribirle más mail y llamar a mi amigo mas seguido.

El 16 de Noviembre, ella bajó en Retiro y nos dimos nuestro primer beso. Pasamos el fin de semana juntos. De eso si me acuerdo bien.

martes, 18 de noviembre de 2008

Botonazo

"Si (la remera) era con botones, venía con antiparras..." (Jorge dixit).

jueves, 6 de noviembre de 2008

(NdeR: Agradecimiento)

El agradecimiento expreso desde estas líneas a la única persona que asiduamente se toma unos minutos de su vida para comentar en alguno de los textos ingresados: Dieguito, amigo mío, esta noche el vino es todo para vos.

Al resto, a los que pasan por aquí sin dejar su recuerdo, sepan que el "0" en "opinólogos" es lo más desmotivante de este pasatiempo.

Si fuera un flogger, me tendría que pegar un tiro.

Atte.

El Alemán.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Sufrimiento

"Tiene que sufrir un poquito, ¿sino para que vino a su despedida de solteros?" (Enano sádico dixit).

Dignidad

"Muchachos, ¡es un travesti pero tiene dignidad!" (RS dixit).

Naturaleza

"Pegarte plumas en los brazos no te transforma en ave" (Anónimo).

martes, 4 de noviembre de 2008

Despedida de Soltero

El enano sádico tironeaba la larga cadena de metal provocando el seguimiento del “homenajeado”. El cuello morado de este daba señales de una larga noche, lo que se confirmaba con el arrastre de sus pies, provocado por el reguero vertido a la fuerza en su garganta. El hombre estaba “muerto” y la turba violenta, capitaneada por el enano sádico, no le daba respiro: golpes, torturas, vejámenes y afrentas se venían sucediendo desde temprano en la tarde. Si bien por un momento el homenajeado había disfrutado del comienzo del día, claramente sus ideas habían cambiado con el correr de la noche.

Apenas promediaba el “festejo”, el objeto (tal cual fue tratado) de la reunión no articulaba palabra ni reaccionaba ante los continuos golpes de la manada salvaje. Gracias a Dios, un par de asistentes se reservó la mesura necesaria como para disponer el retiro del agasajado y redireccionar la furia del grupo hacia otras actividades. Así fue como fueron “liberados” como una jauría desbocada hacia un local nocturno de la zona de Núñez. Contentos, se dispusieron a contratar los servicios temporales del tugurio, los cuales no incluían el género que minutos antes forzaban para su “amigo”.

Releyendo las notas de aquella noche, confío esperar que mis amigos se diferencien de esta locura, entendiendo que la finalidad de una despedida de soltero es el agasajo y regocijo de éste y no la crueldad de quienes lo despiden.

viernes, 24 de octubre de 2008

Salida

El malón hediondo, excitado y sudoroso corrió por los pasillos de la casa buscando la puerta de salida. Corrieron tropezándose entre si, yendo hacia la luz del final del corredor. Una de ellas – la rubia - miró para atrás pero la tapó el cuerpo de otra de las chicas. Un revoleo de brazos, pitos y tetas probaban todas las puertas que encontraban a su paso. Carteles de “ocupado” en todas ellas confirmaron la cerrazón en sus picaportes. La masa amorfa, enquilombada, siguió corriendo por el pasillo con paredes de humedad condensada de colorado. Cuando doblaron en la esquina del pasillo, uno de los flacos resbaló y golpeó en una rodilla a la gorda del grupo, quien golpeó seca contra la pared y cayó finalmente en el rincón mas alejado de la curva.
Cuando llegaron finalmente a la puerta de salida, la abrieron de un golpe, pasando todos casi al mismo tiempo. Una vez en el pasillo del edificio, todos descartaron el ascensor prefiriendo la escalera. De nuevo, otro de los pibes resbaló en un escalón y golpeó a la colorada del grupo. Esta vez no fue la mujer quien sacó el peor partido: el flaco, a pesar que se paró y siguió corriendo, lo hizo cogeando como pudo. Se había roto el culo (el coxis le dirían en el hospital horas después) contra el puto escalón.
El portero del edificio quiso parar al más veloz y equipado de ellos, quien se había adelantado, pero al ver que detrás vería la maroma de cuerpos que lo seguían hacia la calle, optó por correrse y pensar “las cosas que pasan en un telo, por favor”.

La cena

El tenedor entró por el costado derecho de su cuello, justo debajo de su oreja. Hizo fuerza hasta que sintió el hueso chocar contra la punta del utensilio. La sangre brotaba a borbotones y manchaba los cabellos oscuros de la víctima. Como no había agotado su furia con el primer intento, siguió descargando su ira por toda su cara. Clavó sus ojos (logró sacar uno de ellos), sus pómulos y su boca, destrozando sus labios y dientes delanteros. Mantuvo la frente intacta ya que sabía que se trataba de uno de los huesos más duros del cuerpo. La parte frontal del cuello sufrió la peor parte.
Las visitas llegaron mas temprano de lo planeado. Dijo que ella había tenido que salir a cubrir una guardia en el hospital. Tomaron algunas medidas de ron mientras la carne se cocía. Prendió sahumerios que, explicó, procedían de Vietnam. Convidó habanos cubanos y prendió algunas velas con esencias.
La carne era exquisita, según dijeron los invitados. La mayoría aceptó el consejo del anfitrión de probar la carne bien cocida. Había preparado una salsa pesada a base de cerveza y manteca para que no se sintiera muy seca. Todos repitieron y brindaron la genialidad del cocinero, con un poco mas de vino francés.
No había postre preparado ya que era la especialidad de ella. Lamentaron su urgente salida al hospital. Sin embargo, lo remediaron pidiendo un poco de crema sambayón por teléfono aprovechando el wiskey que quedaba para terminar la botella.
Pasadas las tres de la mañana se despidieron. Algunas de las chicas lamentaron su mala suerte por tener que irse a dormir solo cada tanto debido a la profesión de su mujer. “Espero que alguna vez cambie tu suerte”, le dijeron. “Yo creo que pronto”, respondió él.
Los despidió a todos en la puerta de entrada del edificio. Bajó a la cochera del edificio, sacó el auto y se dirigió hacia los pastizales de la zona sur. Al día siguiente, limpió las manchas que quedaban en el drenaje de la bañadera y se sentó a pensar en el sofá del living.