martes, 15 de septiembre de 2009

Original

"Desde que como el nuevo yogurt Activia con biopuritas..." - decía la voz en off de la tele mientras una mujer de unos treinta y cinco años introducía una cuchara en su boca con cara de placer absoluto - "...cago como un rinoceronte" - acotó Marcelo.

Elena, su mujer, ya no se molestaba en decirle que era un guarango, porque lo mismo él iba a agregar su comentario para después hacer su risotada de boca abierta, exagerada y sonora. De hecho, él ya tenía las publicidades marcadas y, cuando empezaban, sonreía y esperaba su momento. Cada vez que había una publicidad con productos para aliviar la pereza intestinal femenina, él acotaba algo. Después que la voz en off daba el pie, él hacía su show. Y tenía un variado abanico de comentarios: "Desde que probé el nuevo cereal de ciruela con fibras del monte Peperonato", el agregaba "...entorlo la porcelana", o "...me pistonean las cacarias" o "...me ronronea la escarapela".

Estuvo jodiendo con eso como tres semanas, hasta que se acordó de comentarlo con los muchachos en el café de los martes. Cuando lo hizo, a punto de explotar en una de sus máximas - con el dedo índice en alto -, la mayoría empezó a exponer entre gritos y festejos sus titulares: "venteo el ojo de pollo", "disparo la cacorna" y salvajadas de ese tipo.

Marcelo rió gentilmente y hasta asintió un par de veces ante nuevas intervenciones. Rápidamente cambió de tema y le empezó a dar a Maradona por lo hecho en las eliminatorias.

Nunca más jodió mientras escuchaba una publicidad sobre aceleradores del tránsito lento.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo le digo igual a mi novia!!! Y mi viejo se lo dijo a mi vieja el domingo que fui a comer con ellos.
Los hombres en confianza somos algo desagradables...

El Alemán dijo...

Quiero decir que alguien "anonimo" puso "malisimo" como comentario en este espacio.
Lo eliminé.
No por la crítica. De hecho entiendo que el texto puede ser medio liminar entre el buen y mal gusto. Pero me pareció gracioso, y ante la duda, lo incluí.
Ahora, no me banco la crítica cobarde desde el anónimato.
Así que Señor, Señora, si me quiere criticar, hágalo con toda la fuerza y todas las ganas, pero escriba al menos su nombre, mail o alguna seña identificatoria. Como para ejercer el derecho a réplica que tanto la constitución y pactos internacionales defienden, sabiendo desde donde viene el mamporro, vio?
Sino, probaremos un poco de la censura, que hoy en día tan alta esta entre las prioridades de nuestro Gobierno.